Propiedades terapéuticas
de la miel
De
entre las bondades de la miel cabe resaltar la importancia de su
actividad bactericida contra organismos enteropatógenos
causantes de infecciones del tracto intestinal, comunes a todas
las edades.
En
estudios in vitro de Heliocobacter pilori (una de las causas de
gastritis), se demostró que esta bacteria es inhibida por una
solución de miel al 20%. En experiencias con pacientes anémicos
la administración de una dieta blanda y 30 ml de miel tres
veces al día resultó ser un remedio efectivo en un 66% de los
pacientes y ofreció alivio a otro 17%.
En
tratamientos de gastroenteritis bacterial se encontró que la
miel disminuye la duración de diarrea causada por organismos
tales como Salmonella, Shigella y la E. Colli. Los
investigadores recomiendan a la miel como un sustituto seguro de
la glucosa. Además, el alto contenido de azúcares significa
que puede ser usada para promover la absorción de sodio y agua
en el intestino.
El
consumo de miel reduce la secreción de ácidos gástricos.
Pruebas realizadas en personas y animales demostraron una tasa
de restablecimiento del 80% de 600 úlceras gástricas y en los
exámenes radiológicos se observó que las úlceras
desaparecieron en un 59% de los casos.
Un
estudio reciente en animales demostró que el uso de fructuosa
(azúcar abundante en la miel) previa a la ingesta de etanol
brinda protección contra el daño gástrico e invierte los
cambios en el PH inducidos por el etanol. En tratamientos clínicos
posteriores se concluyó que la fructuosa podría ser
beneficiosa para disminuir la duración de la intoxicación
alcohólica.
Otra
de las aplicaciones beneficiosas de este maravilloso regalo de
la naturaleza es su utilización como unguento en heridas porque
no es irritable, no es tóxico, es estéril, bactericida,
nutritivo, fácilmente aplicable y más confortable que otros
unguentos.
Por
su poder endulzante se están realizando estudios para utilizar
la miel en dietas para diabéticos ya que la fructosa es
absorbida más lentamente por el tracto gastrointestinal que la
glucosa y es incorporada más rápidamente por el hígado. Los
niveles de azúcar en la sangre aumentan mínimamente después
de la ingesta de fructuosa.
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