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La Miel: dulce
alimento natural
Ante las puertas de un
nuevo milenio nace un movimiento de revalorización de los
productos naturales. Se incorporan conductas que tienden a
reemplazar lo natural por lo sintético, recuperando así la
importancia de la ingesta de uno de los néctares más
antiguos y nobles: la miel. |
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Las abejas y la miel han
acompañado al hombre a lo largo de la historia. Se ha establecido
que su aparición en la tierra data del período terciario, hace
aproximadamente sesenta millones de años.
Numerosos ejemplos pueden encontrarse en las distintas culturas: en
una tumba egipcia construida hace 3.000 años se encontró una
vasija con miel en perfectas condiciones. Esa miel llevaba 30 siglos
y aún estaba fresca y comestible. En bajo relieves egipcios se
representa un apicultor recolectando miel de las colmenas. Otro
ejemplo se halla en el Corán donde se aconseja: ¨come miel hijo mío
porque no solamente es agradable y sano alimento sino que es también
un remedio contra no pocas enfermedades¨.
Alejandro Magno, luego de su muerte, fue trasladado de Babilonia a
Macedonia en un recipiente lleno de miel y el cadáver se conservó
intacto.
En la antigua Grecia el brillante médico Hipócrates consideraba a
la miel como una magistral medicación fortificante y dadora de
larga vida. Aristóteles recomendaba la miel para controlar
distintas afecciones.
En la América Precolombina se consideraba a la miel como el
alimento del fuego, otorgándole la capacidad de suministrar calor y
energía para el hombre.
En resumen, en muchas culturas se consideraba a la miel como un vehículo
hacia la inmortalidad.
La miel es un producto que cuenta con importantes atributos
naturales, que no necesita de tratamientos para ser mejorada y que
es, sin lugar a dudas, uno de los alimentos más completos del cual
la sociedad actual cuenta para enriquecer la dieta diaria.
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Una
de las frases más antiguas que forman parte de nuestras
tradiciones es la de "luna de miel", heredadas de
una costumbre romana donde la madre de la novia dejaba cada
noche en la alcoba nupcial, a disposición de los recién
casados, una vasija conteniendo miel durante toda una luna.
La apicultura, también, fue distintivo de nobleza. En 1623 el
papa Urbano VIII tomó a las abejas como símbolo para su
escudo pontificio. Napoleón, al proclamarse emperador en
1804, sembró de abejas el manto imperial y más tarde las
puso por emblema en la bandera de la isla de Elba, al ser
desterrado en ella.
Así se puede observar que en todos los lugares y en todas las
épocas, la miel ha sido objeto de consumo y uso por parte de
la humanidad, siendo considerada como un alimento, don de los
dioses, con numerosas cualidades que podían ser transmitidas
en su consumo. |
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La miel puede definirse como ¨la sustancia dulce natural producida
por las abejas obreras a partir del néctar de las flores o de las
secreciones procedentes de partes vivas de las plantas y/o de
excreciones de insectos succionadores de plantas que quedan sobre
partes vivas de las plantas que las abejas recogen, transforman, y
combinan con sustancias específicas propias, y almacenan y dejan
madurar en los panales para que madure y añeje¨ (Código
Alimentario Argentino).
En la definición no se incluye a la miel que contenga aditivos,
sustancias inorgánicas u orgánicas extrañas a su composición. Es
decir que todo aquello que no cumpla con esta definición no puede
denominarse miel. Por consiguiente es necesario aclarar y resaltar
algunos temas de importancia como la composición química, la
pureza, el valor nutricional, edulcorante y calórico, las
propiedades especiales y la tradición heredada de las culturas
madres.
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