“Más miel para todo el pueblo”

Escribe: Luis Fernando Boda Bossana
Lomas de Zamora
Pcia. Buenos Aires.

Sr. Director:
Con motivo de la propuesta a la crisis expresada por el apicultor Alejandro Morosán, cuyo título fue “Producir lo necesario para darle más valor a la miel”; le escribo para expresarle mi propuesta de manera sincera y respetuosa: “Más miel para todo el pueblo”.
Tengo 42 años y la convicción de que con diferentes matices siempre tuvimos la misma política económica y social en nuestro país y la apicultura está fuera de ésta.
Creo esclarecedora la representación del burro corriendo detrás de la zanahoria; que son los dólares o euros y el burro es quien trabaja con las abejas.
¿Acaso nos ganó sus intereses el ex ministro Martinez de Hoz que a los años de dejar el ministerio y volver dijo “estos son mis muchachos”?
¿Es imposible difundir el uso de la miel en la alimentación cuando tantos tienen escasez de alimentos y otros recurren a los alimentos dietarios? ¿Hay otra opción a la explotación del hombre y la naturaleza? ¿Seguiremos admitiendo el hacinamiento en las ciudades, el despoblamiento del campo, la pérdida de diversidad de plantas y animales, la soja y las fumigaciones? ¿Seguiremos soportando a los intermediarios? ¿Bajaremos la cabeza ante la economía de mercado?
No me considero un productor de comodities, si junto de las abejas un maravilloso alimento.
Según la nota soy un productor muy chico, atiendo junto a un amigo unas 50 colmenas, ubicadas en C. Spegazzini, partido de Ezeiza, provincia de Buenos Aires.
Me inicie en la apicultura en el año 1987, con errores y aciertos nunca abandone la actividad. Una de las alegrías de apicultor es brindar a un ser humano (no a un cliente o a un consumidor), un frasco de miel cosechados por nosotros, por el cual recibo una retribución económica.
Trabajo desde los 19 años y agradezco la oportunidad de hacer llegar un abrazo fraternal a todos los apicultores que son conscientes de primero ayudar al mejoramiento de la vida, incluido el progreso económico sin rendirse a las leyes del mercado.