Que el Estado promueva
un programa apícola

El Apicultor, en lo general, es un hombre demasiado encerrado en si mismo, en sus propios problemas de producción, y muy renuente a tratar de optimizar sus resultados, porque generalmente no invierte adecuadamente, a veces por imposibilidad económica, pero aquellos que si lo pueden hacer, son renuentes pensando que la rentabilidad "debe venir sola".
Falta, en general, espíritu cooperativo, y en cambio reina el espíritu de tratar de sacar el mejor margen, pero con el mínimo esfuerzo.
Obviamente falta, un modelo o programa a largo plazo que el Estado debiera promover y en donde el Apicultor se pueda acoplar como parte del objetivo.
Angel Omar uanini
Córdoba- Argentina