Nitrofuranos es sólo una maniobra

Escribe: Raúl Vujdumtu

Ante todo pido disculpas por mi ignorancia.
Hace menos de menos de un año que pretendo iniciarme como apicultor y ávido de aprendizaje leo sus apreciables notas.
Como conclusión, (con las disculpas ya señaladas) opino que el asunto de los nitrofuranos es solo una maniobra comercial para bajar los precios y nuestras autoridades e instituciones que nuclean a los productores, están contribuyendo magistralmente al triunfo de esa estrategia.
Me explico: En la nota “Nitrofuranos: El sector apícola quedó a la deriva”, se explica que en EEUU la contaminación con glifosato máxima establecida era 0,2 ppb y cuando Monsanto desarrolló la soja transgénica RR, el máximo permitido pasó a 20 ppb, es decir 100 veces mas.
En otra nota (Una muestra de todo un país ignorado. Pigué ...) aseguran que papillas para bebes comercializadas en Inglaterra (quien cuestionó nuestra miel), tienen 15 partes por billón de metabolito de nitrofurano, es decir 30 veces mas que la tolerancia para las mieles argentinas y agregan que ese nivel NO ES PREOCUPANTE, porque para ser cancerígeno tenemos que hablar de 220.000 veces mas.
Estas dos referencias me hacen llegar a la conclusión antes expuesta.
El nivel de nitrofuranos de 0,5% no se debe ni siquiera considerado.
Se puso énfasis en esos valores para bajar considerablemente el precio de nuestro producto en beneficio del importador.
Cuando Inglaterra lo detecta, nosotros, a través de medios y organismos estatales, pusimos el grito en el cielo, en lugar de efectuar una defensa al productor y producto y explicar lo que se explicó en esas dos notas.
Estimo que SENASA debe establecer que para las exportaciones argentinas de miel, el nivel de nitrofuranos no debe ser mas del 0,8% ppb y los productores establecer un precio base.
Las mieles que tengan un menor valor o no se detecten valores de nitrofuranos, establecerse un precio por arriba de ese precio sostén, pero no bajarlos a la mitad o mas, porque se detectaron esos valores mínimos.
Para esto precisamos, por supuesto, organismos fuertes que no trabajen al contragolpe, una ves sucedido el acontecimiento, como es la costumbre argentina e instituciones, llámese asociaciones o federaciones de productores, que también trabajen para el productor y no pongan el grito en el cielo cuando se “descubren” una “contaminación” como la aludida, haciendo el caldo gordo a especuladores.