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Despertémonos ...
Boleslao
Marciniak, Técnico Apicultor, socio vitalicio de SADA.
No
valoramos nuestro sacrificio y nuestros productos. Nos señalan con el
dedo y nos boicotean, porque regalamos nuestra miel. La miel no es
agua. Un kilo no alcanza para pagar un vaso de gaseosa. ¡Qué
vergüenza!
La
culpa la tenemos todos. No sabemos unirnos y unificar los criterios.
Egoísmo? Soberbia?
En los
últimos años triplicamos la producción de nuestra miel, de 30 mil
toneladas, llegamos a producir 90 mil. El territorio del país es apto
para producir muchísimas toneladas más. Si seguimos ampliando la
producción y exportando a granel, pronto los intermediarios nos
pagarán medio dólar el kilo.
La
única solución es: De manera urgente comenzar a exportar nuestra
miel fraccionada
Tenemos
unas de las mejores mieles del mundo. En el exterior la utilizan
mezclándola con otras de inferior calidad para lograr un producto
medio. Los consumidores no saben que consumen miel argentina, ninguna
etiqueta lo dice. Necesitamos establecer una marca. Por ejemplo
"Pampa Miel". Organizando una intensa campaña de propaganda
en todas exposiciones internacionales, para imponer nuestra marca.
Los
fondos para estos gastos los podríamos obtener destinando aunque sea
dos kilos de miel por tambor -no es motivo para llorar, más kilos nos
roban en las básculas- con creces lo recuperaremos.
Es muy
fácil recaudar los fondos, lo podrían recaudar los fabricantes de
tambores bajo nuestro control.
Para
distinguir nuestra miel en las estanterías de los mercados y
góndolas, convendría fraccionar en envases de 2, 5 y hasta 10 kilos.
Nuestro precio podría competir con cualquiera.
Nosotros,
viejos apicultores, también tuvimos dificultad para unirnos. Por fin
lo logramos solamente un año y al conseguir buen precio quedamos
satisfechos. Lo que no es motivo para imitarnos.
La
nueva generación tiene muchos comerciantes apicultores, mucho más
profesionales. ¿Cómo no se destacan algunos, que nos sepan unir,
para evitar que nos exploten?. Ojalá la idea de un viejo apicultor
produzca una reacción.
N.
de R.: Boleslao Marciniak, polaco, tiene alguna autoridad para
opinar sobre circunstancias difíciles. Desarrolló sus colmenas como
prisionero de guerra en campos de concentraciones nazis durante la
segunda guerra mundial. Siempre como apicultor escapó y recorrió
aquella trágica Europa por varios años antes de llegar a Argentina.
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