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Tres
errores apícolas
Escribe:
Ing.
Agr. Gabriel A. Rourich.
Agente
del Proyecto Cambio Rural
Victoria - Entre Ríos.
El negocio de la miel no es sólo producir
miel sino que termina cuando el producto está en la góndola
(antes le decíamos "estantería"), frente
a la decisión del consumidor de comprarlo o no.
Este concepto es una verdad de perogrullo, pero nos olvidamos de
él y cometemos el error más grande de la cadena del
negocio de la miel: ¡No trabajamos para venderla!
Es muy difícil encontrar un apicultor que
no esté capacitado e informado de las últimas tecnologías
de producción y mucho menos de la cotización del producto,
aún cuando en este último caso es un simple espectador
ya que no interviene para modificarlo.
Es de las tranqueras para afuera que se empiezan a cometer errores
que hacen a la rentabilidad futura de la empresa.
El 1º error: Vender en "negro".
Se da una señal de baja al mercado, además de perder
(y entiéndanlo bien) el 21% de todos los insumos necesarios
para la producción de miel. Vendemos más barato porque
incrementamos la oferta de un mercado en negro que es limitado en
su volumen, frente al mercado legal que, hoy, es
ilimitado.
El 2º error: No identificamos nuestras mieles.
Esto trae como consecuencia la calificación de nuestro producto
como "comodity", sin ningún valor agregado, sujeto
al humor de los mercados importadores.
El 3º error: No certificamos nuestras mieles.
Por ejemplo, orgánicas, buenas prácticas de producción
y manufactura, producción bajo normas ISO, Eurep-Gap y otras.
Entonces el que manda, el todopoderoso consumidor, no elige nuestra
miel porque no tiene una garantía creíble y confiable
de que lo que va a comer es sano, además de no pagar un precio
mayor que esta garantía de calidad exige.
¡Ojo! El consumidor que compra nuestra miel es europeo.
Como consecuencia de la suma de estos errores el
precio final es el que imponen los mercados importadores, más
la resultante de las políticas proteccionistas que ejecutan
estos países, desde ya, con todo el derecho que les asiste
ya que son soberanos.
Resultado
Un año vendemos a 2,50 dólares el kilo, durante 5
años vendemos a 1,50 y en algún caso a menos de 1,00
dólar.
Otro resultado: Cuando la miel está a 2,50
dólares se incorporan inversores y los apicultores aumentamos
el tamaño de nuestros apiarios, pero, como en todas las actividades
agropecuarias, lo que hago hoy lo vendo el año que viene,
cuando vendo, vendo barato pero compré todo caro, muy caro
y mis ganancias son flacas, muy flacas, lo que significa un fracaso.
Además generamos conflictos en cantidad entre los apicultores
(los famosos 1.500 metros entre apiarios!!!).
Para
vender caro hay que tener qué vender, todos los años.
Estos conceptos son para discutirlos, no quieren resultar en verdades.
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