Referencias:
36- Cerebro
37- Ganglios tórax
38- Ganglios abdomen
39- Sacos aéreos
40- Sacos aéreos
41- Esófago
42/43- Proventrículo / Buche melario
44- Mesenterón
45- Recto
47- Corazón
48- Aorta
50- Glándulas salivales

Dos cortes de la abeja, longitudinal y transversal. En ambos se observa el sistema digestivo. Puede apreciarse también los respiratorios y circulatorios.


Sistema Excretor

Los tubos de Malpighi son alrededor de 100 tubitos que se unen en el intestino delgado formando el principal órgano de excreción de la abeja. En su parte distal están obturados y sus paredes se componen de una simple capa celular. A través de las mismas los desechos nitrogenados son absorbidos de la sangre y vertidos al intestino medio. La infección que produce la Malpighiamoeba mellificae, causante de la amebiasis, se radica en dichos tubos.


Cuando la temperatura es agradable las abejas pueden salir de la
colmena para defecar. Cuando el tiempo se lo impide, su
anatomía le permite acumular una gran cantidad de excremento.


Los cuerpos grasos

Un aspecto interesante de la nutrición de la abeja lo constituyen los denominados cuerpos grasos. Se trata de una capa de células que recubren la cara interna de las zonas ventral y dorsal del abdomen y que actúan a manera de reserva de alimentos. Además de grasa, dichas células contienen proteínas y glucógeno (el único carbohidrato que pueden sintetizar los animales).
En un determinado momento las proteínas se pueden trasformar rápidamente en alimento para la cría. Durante los vuelos de recolección, la abeja necesita efectuar tan sólo un pequeño descanso para convertir el glucógeno (almidón animal) en glucosa y de esa manera recuperar las energías perdidas. Existe además otra clase de células en el denominado cuerpo graso, constituida por cenocitos, de los cuales se piensa, con fundamento, que están relacionados con la producción de cera. Precisamente sobre las glándulas de la cera es donde los cuerpos grasos adquieren su mayor desarrollo.

Anterior