A continuación se halla la válvula pilórica (fig. 5) que está formada por el engrosamiento de las paredes del intestino en esa zona. La función de esta válvula es la de regular el pasaje de los materiales del ventrículo hacia el intestino.
Al irse reduciendo la sección del intestino delgado, el pasaje del alimento se realiza en forma lenta, lo que permite su asimilación por medio de las paredes celulares.
El intestino delgado desemboca en el recto o ampolla rectal, que es un órgano que al igual que el buche, puede dilatarse apreciablemente para albergar en su interior gran cantidad de materias fecales. Las abejas nunca defecan dentro de la colmena.
 

Figura 5


Durante el invierno, cuando el tiempo es muy frío, la cantidad de excremento retenida es grande; entonces es posible apreciar la ampolla rectal muy dilatada, hasta el punto de ocupar una gran parte del abdomen.
Las heces se componen de granos de polen sin digerir, glóbulos grasos y células epiteliales provenientes del ventrículo, sustancias que no sufren transformaciones en el recto.
Sobre el recto hay 6 espaciamientos parcialmente quitinosos, distribuidos regularmente a su alrededor, conocidos como placas rectales. Al parecer se trata de órganos vestigiales sin función aparente.

Glándulas de secreción

Cuatro pares de glándulas vierten su secreción en la boca y piezas bucales. Aunque no todas son importantes para la alimentación, es conveniente considerarlas en conjunto.
Las glándulas hipofaringeas (fig. 6) o de alimentación de la cría se hallan, como su nombre lo indica, debajo de la faringe y de la frente; sus conductos corren por debajo del cibario hasta la placa hipofaringea.

Figura 6. Glándulas de la cabeza y el tórax: A, corte longitudinal de la cabeza que muestra las glándulas hipofaríngeas. B, interior de la placa bucal que muestra la entrada de las glándulas alimenticias. C, vista total del sistema salival con las glándulas poscerebrales y las torácicas.; D, detalle de la glándula salival. E, detalle de la glándula torácica.  

Cada glándula consiste en un tubo largo y espirado al cual están conectados, mediante cortos tubos laterales, varios cientos de pequeños cuerpos lobulares denominados acinis, que tienen la forma de granos de uva, y cuyo tejido glandular produce el alimento larval.
Las glándulas en su conjunto se asemejan a ristras de cebollas. En las abejas recién nacidas y en las que sobrevivieron al invierno pero que aún no alimentaron a la cría, los lóbulos son abultados, de color crema. A medida que las abejas completan el periodo de cría las glándulas se contraen hasta casi desaparecer y no vuelven a activarse. Estas glándulas son muy rudimentarias en la reina y están ausentes en el zángano. Su secreción es lechosa y pastosa, de color blanquecino, con una acidez pronunciada.
Esta sustancia se administra a todas las larvas durante los 3 primeros días, pero a partir del tercero se agrega polen y miel a la alimentación de las obreras y los zánganos. Las larvas de las celdas reales continúan recibiendo exclusivamente la papilla real (a partir de entonces recibe el nombre de jalea real) hasta que son operculadas. Se trata de un alimento altamente energético, proteico, que contiene varias vitaminas del grupo B, en especial acetilcolina y ácido pantoténico, además de ácido 10•hidroxidecenoico. El alimento se coloca en las celdas por vía bucal.

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