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El
abdomen
Se compone de
nueve segmentos. El primero se halla sobre el tórax y recibe
el nombre de propódeo. Del resto sólo 6 son visibles
en las obreras y en la reina; y 7 en el zángano, pues los
otros sufrieron transformaciones al servir de apoyo e inserción
del aguijón y, en el caso del zángano, de los órganos
genitales.

Los segmentos
abdominales poseen sólo dos placas cada uno: las dorsales,
llamadas tergitos y las ventrales, denominadas esternitos. Las placas
dorsales se enciman unas a otras, manteniéndose unidas por
medio de membranas intersegmentales, lo que les permite libertad
de movimiento. En su parte interior, poseen repliegues en los bordes
en los cuales se insertan los músculos.
Las placas dorsales se enciman sobre las ventrales como las primeras
entre sí. Este sistema de placas superpuestas unidas por
membranas flexibles, permite al insecto una gran variedad de movimientos.
Por medio de los músculos abdominales el cuerpo de la abeja
puede alargarse o acortarse, expandirse o contraerse, como también
curvarse en cualquier dirección. Durante la respiración,
las expansiones rítmicas llevan y sacan aire de los sacos
aéreos y el comportamiento del abdomen es similar al de un
fuelle. Los músculos abdominales del zángano están
muy desarrollados lo cual es importante desde el punto de vista
fisiológico para que en el instante de la cópula pueda
producir rápidamente la eversión del endófalo.
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Glándulas
cereras
En la
cara anterior de placas ventrales de los segmentos 4 al 7
se encuentran las glándulas cereras (fig. 1) que, en
total, forman cuatro pares; uno por cada segmento. En cada
una de estas placas hay dos zonas de forma ovalada y color
claro denominadas espejos de cera, de cuyos poros sale la
secreción grasosa de las glándulas. Las escamas
tienen la forma de un pentágono irregular y son muy
pequeñas: se necesitan cerca de 2.000 para completar
un gramo. Solamente la obrera posee glándulas cereras,
las cuales comienzan a funcionar a partir de los 12 días
de edad.

Fig.
1
Glándula
de Nasanoff
La glándula
odorífera o de Nasanoff se ubica en la parte dorsal
del abdomen. En descanso, la glándula está cubierta,
y sólo cuando la abeja dilata el abdomen y adopta la
posición característica de llamada, es decir,
cuando evagina la glándula, ésta se ve en forma
de una raya blanca, denominada surco o canal odorífero.
La sustancia liberada actúa a manera de transmisor
químico, y la abeja la utiliza tanto para la marcación
de fuentes de alimento como para identificar los individuos
de una misma colonia.
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APARATO
CIRCULATORIO
El sitema circulatorio
de la abeja se compone de dos diafragmas, uno dorsal y otro ventral,
ubicados en el interior del abdomen, el corazón y órganos
accesorios que ayudan a la circulación (fig. 2).

Fig.
2
El diafragma
dorsal consiste en una membrana muy delgada y transparente que separa
el corazón del resto de los órganos de la cavidad
abdominal. Se lo puede describir mejor comparándolo con una
sábana suspendida a intervalos y combada hacia abajo. Tanto
el diafragma dorsal como el ventral son los responsables de mantener
la circulación dentro del abdomen y de llevar sangre desde
el tórax al abdomen.
El corazón
es un órgano alargado (fig 3) está situado entre el
diafragma dorsal y el techo del abdomen. Posee paredes musculosas
y está compuesto de varios segmentos unidos entre sí
por pequeñas válvulas, que presentan diminutas aberturas,
denominadas ostíolas de una sola vía, que permiten
que la sangre entre al corazón cuando está dilatado,
confinándola en el mismo y forzándola hacia adelante
cuando el corazón se contrae.

Fig.
3
36-
Cerebro / 37- Ganglios tórax / 38- Ganglios abdomen
39- Sacos aéreos / 43- Buche melario / 44- Mesenterón
45- Recto / 47- Corazón / 48- Aorta / 50- Glándulas
salivales
| A
continuación del corazón viene la aorta; se trata
de un vaso sanguíneo que corre a través del tórax
en dirección a la cabeza del insecto, donde finalmente
se abre debajo del cerebro, el cual se provee de esta manera
de un fuerte flujo sanguíneo. |
| Poco después
de entrar en el tórax, la aorta presenta repetidas circunvoluciones,
pero al pasar entre los músculos alares es un tubo delgado
. Debajo de las antenas existe una pequeña vesícula
pulsatoria responsable de la irrigación de las mismas. |
Los diafragmas son pulsados
por una secuencia de contracciones de sus músculos, lo que
provoca una serie de ondas en las membranas. Estas ondas generan
corrientes en la sangre que se halla entre los diafragmas y las
paredes del cuerpo donde están adheridos los músculos.
La sangre se mantiene en circulación hacia adelante en la
parte dorsal y hacia atrás en la ventral, mientras que cierta
cantidad, al escapar por los bordes abiertos de los diafragmas,
genera remolinos hacia todas las direcciones.
La sangre no
es roja como la de los vertebrados, dado que no tiene glóbulos
rojos ni hemoglobina. Se trata de un líquido claro, complejo,
denominado hemolinfa. Contiene células grandes, llamadas
linfocitos, en un número aproximado a 12.000 por milímetro
cúbico. Estas células son muy ricas en sustancias
nutritivas. La principal función de la hemolinfa es la de
transportar dichas sustancias, que fueron absorbidas en el intestino,
hacia los tejidos que las necesitan y retirar los desechos disueltos,
provenientes de los órganos excretores.
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