INFORME TÉCNICO

Anatomía de la
abeja melífera IV

 
Gentileza SILVIA FARIOLI


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10/06/03
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El abdomen

Se compone de nueve segmentos. El primero se halla sobre el tórax y recibe el nombre de propódeo. Del resto sólo 6 son visibles en las obreras y en la reina; y 7 en el zángano, pues los otros sufrieron transformaciones al servir de apoyo e inserción del aguijón y, en el caso del zángano, de los órganos genitales.

Los segmentos abdominales poseen sólo dos placas cada uno: las dorsales, llamadas tergitos y las ventrales, denominadas esternitos. Las placas dorsales se enciman unas a otras, manteniéndose unidas por medio de membranas intersegmentales, lo que les permite libertad de movimiento. En su parte interior, poseen repliegues en los bordes en los cuales se insertan los músculos.
Las placas dorsales se enciman sobre las ventrales como las primeras entre sí. Este sistema de placas superpuestas unidas por membranas flexibles, permite al insecto una gran variedad de movimientos. Por medio de los músculos abdominales el cuerpo de la abeja puede alargarse o acortarse, expandirse o contraerse, como también curvarse en cualquier dirección. Durante la respiración, las expansiones rítmicas llevan y sacan aire de los sacos aéreos y el comportamiento del abdomen es similar al de un fuelle. Los músculos abdominales del zángano están muy desarrollados lo cual es importante desde el punto de vista fisiológico para que en el instante de la cópula pueda producir rápidamente la eversión del endófalo.

Glándulas cereras

En la cara anterior de placas ventrales de los segmentos 4 al 7 se encuentran las glándulas cereras (fig. 1) que, en total, forman cuatro pares; uno por cada segmento. En cada una de estas placas hay dos zonas de forma ovalada y color claro denominadas espejos de cera, de cuyos poros sale la secreción grasosa de las glándulas. Las escamas tienen la forma de un pentágono irregular y son muy pequeñas: se necesitan cerca de 2.000 para completar un gramo. Solamente la obrera posee glándulas cereras, las cuales comienzan a funcionar a partir de los 12 días de edad.

Fig. 1

Glándula de Nasanoff

La glándula odorífera o de Nasanoff se ubica en la parte dorsal del abdomen. En descanso, la glándula está cubierta, y sólo cuando la abeja dilata el abdomen y adopta la posición característica de llamada, es decir, cuando evagina la glándula, ésta se ve en forma de una raya blanca, denominada surco o canal odorífero. La sustancia liberada actúa a manera de transmisor químico, y la abeja la utiliza tanto para la marcación de fuentes de alimento como para identificar los individuos de una misma colonia.

 

APARATO CIRCULATORIO

El sitema circulatorio de la abeja se compone de dos diafragmas, uno dorsal y otro ventral, ubicados en el interior del abdomen, el corazón y órganos accesorios que ayudan a la circulación (fig. 2).


Fig. 2

El diafragma dorsal consiste en una membrana muy delgada y transparente que separa el corazón del resto de los órganos de la cavidad abdominal. Se lo puede describir mejor comparándolo con una sábana suspendida a intervalos y combada hacia abajo. Tanto el diafragma dorsal como el ventral son los responsables de mantener la circulación dentro del abdomen y de llevar sangre desde el tórax al abdomen.

El corazón es un órgano alargado (fig 3) está situado entre el diafragma dorsal y el techo del abdomen. Posee paredes musculosas y está compuesto de varios segmentos unidos entre sí por pequeñas válvulas, que presentan diminutas aberturas, denominadas ostíolas de una sola vía, que permiten que la sangre entre al corazón cuando está dilatado, confinándola en el mismo y forzándola hacia adelante cuando el corazón se contrae.

Fig. 3

36- Cerebro / 37- Ganglios tórax / 38- Ganglios abdomen
39- Sacos aéreos / 43- Buche melario / 44- Mesenterón
45- Recto / 47- Corazón / 48- Aorta / 50- Glándulas salivales

A continuación del corazón viene la aorta; se trata de un vaso sanguíneo que corre a través del tórax en dirección a la cabeza del insecto, donde finalmente se abre debajo del cerebro, el cual se provee de esta manera de un fuerte flujo sanguíneo.
Poco después de entrar en el tórax, la aorta presenta repetidas circunvoluciones, pero al pasar entre los músculos alares es un tubo delgado . Debajo de las antenas existe una pequeña vesícula pulsatoria responsable de la irrigación de las mismas.

Los diafragmas son pulsados por una secuencia de contracciones de sus músculos, lo que provoca una serie de ondas en las membranas. Estas ondas generan corrientes en la sangre que se halla entre los diafragmas y las paredes del cuerpo donde están adheridos los músculos. La sangre se mantiene en circulación hacia adelante en la parte dorsal y hacia atrás en la ventral, mientras que cierta cantidad, al escapar por los bordes abiertos de los diafragmas, genera remolinos hacia todas las direcciones.

La sangre no es roja como la de los vertebrados, dado que no tiene glóbulos rojos ni hemoglobina. Se trata de un líquido claro, complejo, denominado hemolinfa. Contiene células grandes, llamadas linfocitos, en un número aproximado a 12.000 por milímetro cúbico. Estas células son muy ricas en sustancias nutritivas. La principal función de la hemolinfa es la de transportar dichas sustancias, que fueron absorbidas en el intestino, hacia los tejidos que las necesitan y retirar los desechos disueltos, provenientes de los órganos excretores.

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