LA
LARVA
Las láminas laterales llegan a ser la epidermis de las
paredes del cuerpo del insecto, que segregan la cutícula
externa. De la lámina ventral se forma el mesodermo,
del que derivan los músculos, el tejido grasos, el corazón
y los órganos reproductores internos.
El estómago o ventrículo (Fig.6) es formado
por cordones de células endodermales, desarrollados a
partir de las dos puntas de la larva que se juntan y encierran
la yema, que será el alimento para el embrión
en crecimiento. |
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En
la boca se produce un crecimiento tubular del ectodermo hacia
adentro y de esta manera se forma el estomodeo, que se abre
dentro de la punta anterior del estómago.
En modo
parecido, un crecimiento hacia adentro desde el ano forma
el proctodeo, que se une con la punta posterior del estómago.
El tubo digestivo del insecto se halla compuesto siempre por
estas tres partes. |
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Fig.
6 |
El
sistema nervioso es de origen ectodérmico.
Se forma de células soltadas internamente de la línea
ventral-media del embrión. Las células nerviosas se
juntan primero en masas segmentales en pares o ganglios, conectados
en forma cruzada por comisuras de fibra y a lo largo por conectivos.
Los ganglios primarios, sin embargo, se unen para formar un ganglio
compuesto en cada segmento, del que crecen los nervios hacia afuera,
es decir hacia los músculos, glándulas y otros órganos.
Los glanglios de la cabeza forman el cerebro primitivo. Los nervios
de los órganos de los sentidos se originan en células
de la epidermis y crecen hacia adentro de los ganglios.
El sistema respiratorio traqueal es igualmente
ectodérmico, originándose en crecimientos tubulares
hacia adentro, a los costados del cuerpo. Las aberturas externas
son los espiráculos.
En el aspecto externo el embrión joven comienza a diferenciarse
en dos segmentos bien típicos, o sea la cabeza y el cuerpo
(Fig. 5).
En la cabeza se forman como pequeños lóbulos, los
rudimentos del labro, las antenas. Alas y patas, sin embargo, no
aparecen en el embrión o larva porque sus rudimentos se encuentran
hundidos en invaginaciones llanas de la epidermis debajo de la cutícula.
El complemento total de 10 espiráculos se encuentra a cada
lado del embrión.
Cuando el embrión se halla completamente desarrollado, una
larva joven eclosiona del huevo. Durante el transcurso de su vida
la larva pasa por cinco etapas de crecimiento, mudando su cutícula
después de cada etapa.
La larva
de la abeja (Fig.7) es una criatura muy simple, sin patas
o alas externas, como corresponde a su vida de inactividad
en la celda del panal.
Su tarea
es limitada, excepto comer el alimento que le dan las abejas
nodrizas.
La larva
tiene una cabeza pequeña y un cuerpo de 13 segmentos,
pasando sin diferenciar de tórax a abdomen.
En el
frente de la cabeza hay dos pequeños discos que marcan
los lugares de las antenas hundidas.
Los órganos
de alimentación incluyen un par de pequeñas
mandíbulas y un par de maxilares simples.
Entre
los maxilares se encuentra un lóbulo mediano, sobre
el que se abre el conducto de las glándulas de seda
entre labios levantados, formando un órgano hilandero
(Fig.8). |
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Fig.
7

Fig.
8
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El lóbulo
del órgano hilandero es formado por la unión de la
hipofaringe con el final del labio, estando este último plenamente
expuesto en el lado de abajo de la cabeza. Las glándulas
de seda de la larva de la abeja melífera son las glándulas
salivares de la mayoría de los otros insectos, que se abren
en su conducto terminal entre las bases de la hipofaringe y el labio
desunidos.
Ya que la función principal de la larva de abeja es comer,
tiene un estómago enorme, o ventrículo, un saco cilíndrico
tan largo como el cuerpo. Un corto tubo de ingestión, el
estomodeo que va desde la boca al estómago y un intestino
contorneado, o proctodeo, conecta la parte posterior del estómago
con el ano terminal.
Saliendo de la punta interior del proctodeo hay cuatro tubos de
Malpighi, dos de cada lado, que son los órganos excretores
del insecto. En una larva joven los tubos son finos, pero en la
larva madura (Como la de la Fig. 6) se dilatan mucho por la acumulación
de las secreciones que se encuentran dentro de ellas.
Con el fin de conservar la limpieza en la celda larval, tanto los
tubos de Malpighi como el estómago se encuentran cerrados
y no conectados con el intestino, hasta que la larva está
madura; en ese momento la celda es operculada. Luego se abren los
tubos y el estómago se conecta con el intestino y su contenido
es despedido por el ano al fondo de la celda.
| LA
PUPA
Ahora la larva teje su capullo y muda por ultima vez, pero
no se quita la cutícula.
La pared
del cuerpo ya ha adoptado la forma de una pupa joven (Fig.A),
que se encuentra envuelta en la cutícula larval.
Los tres segmentos toráxicos son de aproximadamente
el mismo tamaño (Fig.C) y no hay constricción
entre el tórax y el abdomen. En la parte posterior
del abdomen de una pupa femenina (Fig.B), se encuentran los
rudimentos del aguijón.
En un
estado posterior (Fig.D), todavía dentro de la cutícula
larval, el tórax se acerca más a la forma adulta
por una expansión del segmento del medio, a expensas
del primer y tercer segmento.
Sin embargo,
todavía no hay ninguna constricción que separe
el abdomen del tórax. Cuando termina el desarrollo,
la pupa madura (Fig. E) se parece claramente a una abeja adulta.
El tórax
se encuentra ahora bien separado del abdomen, pero hay que
observar que la constricción está entre los
segmentos abdominales primarios, primero (I) y segundo (II).
El primer
segmento reducido se encuentra íntimamente unido con
el tórax y constituye virtualmente parte del mismo,
conocido como el propodeo.
La pupa
completamente formada se quita la cutícula larval y
no pasa por más cambios externos. En su interior, sin
embargo, los tejidos larvales especiales se descomponen y
se transforman en alimento para los tejidos adultos en crecimiento.
Entonces,
cuando el adulto está completo dentro de la pupa, éste
parte la cáscara pupal y emerge como una abeja adulta.
(papel 3- La pupa se transforma en abeja).
El cambio
de larva a adulto se llama la «metamorfosis» del
insecto pero es primordialmente un reemplazo de la larva por
el adulto. |
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Fig.
A

Fig. B

Fig. C

Fig. D
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Fotos
de la abeja naciendo. Poner en orden cronológico.
Pie de foto: Una vez que el individuo ya está maduro, comienza
a forzar el opérculo hasta que lo rompe. Así tiene
lugar el nacimiento de un nuevo integrante de la colmena.
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Nota de Redacción: El presente informe
ha sido confeccionado sobre la base de un trabajo de Robert E. Sondgrass,
profesor del Smithsonian Institute (USA), A los efectos de hacerlo
más accesible a nuestros lectores también se han considerado
otros textos e ilustraciones.
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