www.apicultura.entupc.com 15/05/03 - La abeja melífera,
como todo otro animal complejo, comienza su vida como una sola célula,
el huevo u ovum, pero el desarrollo del embrión produce primero
la larva. Luego, la abeja adulta se forma en un estado intermedio
conocido con el nombre de pupa.
LA POSTURA
En la punta interior afinada de cada ovariola de los ovarios de
la reina se encuentran las células germinales femeninas primarias
u oogonias. Más hacia abajo, en las ovariolas, se multiplican
estas células y se diferencian en células más
grandes u oocitos (que llegan a ser huevos) y en células
más chicas llamadas células nutriticias o trofocitos,
que son luego absorbidos como alimento por las células del
huevo en crecimiento. A medida que se van formando nuevos oocitos,
las ovariolas se alargan en su punta interna y los huevos más
viejos, cada uno acompañado por una masa de células
nutricias, aumentan en tamaño.
Así una ovariola se hace una sucesión de depósitos
de huevos, alternando con cámaras de células nutricias.
Los huevos llegan al máximo de su crecimiento en las puntas
inferiores de las ovariolas y prácticamente absorben todas
sus células nutricias, de modo que las paredes de las cámaras
que las contienen, o folículos, segregan una membrana sobre
cada huevo, conocido como corión.
Los tubos de los testículos masculinos producen los espermatozoides
en forma similar, pero éstos se mantienen como individuos
libres, activos, que se parecen a hilos.
El huevo maduro se despide por oviducto al pasaje de salida genital,
o vagina. Conectado con la vagina se encuentra un pequeño
saco, la espermateca, que contiene los espermatozoides recibidos
de los zánganos durante el apareamiento.
Una apertura diminuta, el micrópilo, en la punta posterior
del huevo, admite al espermatozoo, pero la reina en función
de un mecanismo regulador, despide esperma sobre algunos huevos
y lo retiene en el caso de otros. Los huevos que llegan a ser fertilizados
se convierten en abejas hembras; los que no son fertilizados se
hacen zánganos. Debido a algún estímulo el
huevo de la abeja se desarrolla en ambos casos, fertilizado o no.
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EL
HUEVO
El huevo recién puesto (Fig.1) es alargado, redondeado
en su puntas y levemente convexo en la parte que será
la superficie inferior del embrión. La parte interna
está compuesta por el citoplasma y por los materiales
nutritivos derivados de las células nutricias en el
ovario.
El huevo dentro del corión está cubierto por
una delicada membrana vitelina.
Dentro de la membrana se encuentra una capa cortical de citoplasma.
El núcleo del huevo está encerrado en un pequeño
cuerpo de citoplasma cerca de la punta posterior del huevo.
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El
desarrollo comienza con la división del núcleo
(Fig.2) y en consecuencia los núcleos hijos producidos.
Las células de desdoblamiento que han sido formadas
de este modo migran hacia el citoplasma cortical, donde forman
una capa de células en la superficie del huevo, lo
que constituye el blastodermo (Fig.3).
Poco después,
la parte inferior del blastodermo se hace más gruesa,
formando lo que conocemos como banda de germen, mientras el
blastodermo dorsal, como contraste, se hace muy fino. La banda
de germen es el comienzo del embrión (Fig.4). Sus bordes
crecen hacia arriba, a los costados y alrededor de las puntas
del huevo, a medida que se contrae el blastodermo fino dorsal
desapareciendo finalmente y permitiendo que la banda de germen
se cierre sobre el dorso.
La pared
del embrión está ahora completa, pero todavía
no hay órganos internos. |
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Fig
1 |
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Fig
2 |
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Fig
3 |
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Fig 4 |
Mientras la
banda de germen crece hacia arriba en los costados del huevo, comienza
a diferenciarse un par de láminas laterales y una lámina
ventral mediana. (Fig.5) La lámina ventral se hunde en el
huevo y las puntas inferiores de las láminas laterales se
juntan debajo de la misma.

Fig
5
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