CRISIS SANITARIA
El año que la varroaresistencia alarmó en serio

Portal Apícola | Lunes 25 de Enero de 2010
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Durante el transcurso del 2009, la varroaresistencia se extendió por diferentes regiones apícolas importantes de nuestro país, convirtiéndose en amenaza, que ya ocasiona problemas, y que pone en vilo a la sanidad apícola nacional.

Portal Apícola expuso hace más de un año los primeros casos de Varroas resistentes a cumafós, y se advertía entonces, en opinión de especialistas, sobre las posibilidades de difusión de este fenómeno que ya se conocía en otros principios activos.
A mediados de 2008 en la localidad entrerriana de Chajarí se informó sobre un foco de varroa inmune al cumafos y a partir del otoño pasado, según confirmaron diversos especialistas consultados, el desarrollo de la varroa resistencia al amitraz, cumafós y flumetrina, se ha extendido y acelerado de forma exponencial y pone en duda la viabilidad de las estrategias sanitarias actuales. Pero nadie hizo nada al respecto.
Por esta época, la zona bonaerense de Lujan, Mercedes, Olivera y Rodríguez sufrió una fuerte crisis de varroaresistencia, que impidió un control eficaz de la parasitosis y generó innumerables muertes de colmenas.
La principal varroaresistencia fue la registrada al principio activo Cumafós, pero también se comprobó la varroaresistencia al Amitraz, lo que presenta el temido efecto de varroaresistencia múltiple, o cruzada, que reduce los recursos medicinales para controlar la infestación del acaro.
En Pergamino un importante foco causó la muerte de aproximadamente 1000 colmenas, según informó a El Apicultor Pablo Mucabare, del Grupo Apícola Pergamino.
En la zona hacia tres años que curaban con Cumafos pese a conocer la importancia de la rotación de principios activos y el ácaro terminó por desarrollar inmunidad. Sin embargo, Mucabare manifestó que muchas colmenas “importaron” la resistencia desde Entre Ríos.
En La Pampa, varios productores aseguraron una perdida cercana al 30 por ciento, por resistencia a los acaricidas y otros factores, explicó desde Santa Rosa Juan Carlos González. Productos como el cumafós, que nunca habían presentado inconvenientes, este año los tuvieron.
Por su parte, en la localidad santafesina de Esperanza y alrededores, se encontraron casos de resistencia al tratamiento con flumetrina. El descubrimiento de la varroaresistencia se manifestó en un estudio donde alrededor de 45 o 50 productores participaron de las revisiones voluntarias sobre un total de aproximadamente 15 mil colmenas, lo que habla de lo significativo de la muestra.

Un espacio de debate

Desde que el problema tomó una amplía repercusión mediática, diferentes especialistas trataron el tema en las exposiciones apícolas más importantes del país.
Opiniones de diferente tipo se pusieron en discusión. Para Matías Toledo, de Apilab, el desarrollo de la varroaresistencia se vincula con que muchos productores dejaron de lado el diagnóstico y el asesoramiento profesional, pilares de un control integrado. “Durante las últimas décadas el desarrollo de productos acaricídas, de fácil uso y muy buena eficacia, ha permitido al productor apícola disponer de una gama de herramientas de control cada vez más prácticas y adaptables.
Todas estas características, crearon en algunos niveles un falso sentido de seguridad”, explicó. “Lamentablemente el desarrollo paulatino de la resistencia parasitaria en el ámbito mundial, ha demostrado que en todas las explotaciones los antiparasitarios son un recurso necesario, pero no renovable, en la medida que la resistencia sigue extendiéndose y persiste en las poblaciones parasitarias. Este problema se ha difundido en todas partes del mundo donde fueron utilizados intensivamente”, concluyó.
Además, hay otras posturas que apuntan a desdramatizar el problema, como manifestó Matías Maggi, del Laboratorio de Artrópodos de Mar del Plata “Se generó una psicosis en torno a este tema, en la cual cada vez que hay prevalencia elevada después de las curas ya se habla de resistencia y se descartan otros inconvenientes como fallas en los productos o mala aplicación”.


 

 






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