SONDEO DE TEMPORADA
Cosecha con rindes dispares

Portal Apícola | Lunes 8 de Marzo de 2010
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La provincia de Buenos Aires redondeó una cosecha aceptable en varias zonas, mientras Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos obtuvieron promedios muy bajos, agravados por circunstancias climáticas adversas.

La cosecha está llegando a su fin con rindes dispares en la región apícola más importante del país. En buena parte de la Provincia de Buenos Aires las condiciones climáticas acompañaron en “tiempo y forma” y los productores manifestaron su alegría por redondear, en general, una zafra con rindes regulares a buenos, en el resto bonaerense la situación fue pobre.
En La Pampa también se obtuvo algo de miel, después de varios años sin cosechar prácticamente nada, mientras que en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos los promedios fueron muy bajos, agravados por circunstancias climáticas como inundaciones, o vientos y calores excesivos.

Buenos Aires
Las lluvias llegaron en “tiempo y forma” a buena parte de la provincia y los rindes, en general, fueron regulares a buenos en varios sectores, mientras que otras regiones tuvieron una zafra muy pobre.
En la zona costera, una de las mejores del territorio bonaerense, los apicultores mostraron su conformismo y aseguraron que la cosecha que está culminando fue favorable. En Mar del Plata los rindes promedio oscilaron entre los 25 y 30 kilos.
En Balcarce, la situación es más despareja, sin embargo hay varios productores que obtuvieron alrededor de 20 kilos por unidad, según manifestó Jorge Lanza. “Con el régimen de lluvias la situación mejoró bastante con respecto al año pasado”, concluyó.
Hacia el este, más precisamente en Chascomus y alrededores, enero fue muy bueno y los rindes oscilan los 35 kilos por colmena. “Fue bastante mejor que la del año pasado, donde sacamos apenas 18 kilos”, expresó Sergio Atela.
Llendo hacia el centro, en Azul, los registros pluviométricos acompañaron a comienzos de año y muchos campos se poblaron de cardos, sin embargo “los promedios finales fueron dispares, con productores que obtuvieron aproximadamente 18 kilos por colmena y otros que llegaron a los 30”, aseguró Juan Luluaga.
Por su parte, desde Laprida, las fuentes consultadas por Portal Apícola, afirmaron que la temporada arrancó muy floja por la imponente sequía, pero después el panorama comenzó a variar con la llegada de precipitaciones interesantes. “No va a ser una zafra tan mala como se esperaba en diciembre, pero tampoco va a llegar a los promedios normales. Lo habitual de la zona es 30 o 35 kilos y andaremos entre 15 o 20 kilos”, señaló Fabián Maumus.
Hacia el sudoeste, después de varias temporadas muy pobres, se volvió a ver miel. Desde Bahía Blanca, Danilo Rubenacker, explicó “Esta es una zona muy despareja, pero en general estamos contentos porque todos cosechamos alrededor de 20 kilos por colmena, aunque falló hacia el sur”. Después de soportar una primavera muy complicada, las lluvias de fin de año dieron un giro importante a la situación y el semblante de los productores cambió notablemente. “En esta región se volvió a despertar la apicultura después de muchos años muy pobres, donde se perdieron aproximadamente el 40 por ciento de las colmenas”, concluyó.
Sin embargo, en otras regiones como Pigüé, la temporada se presentaba favorable, pero el intenso calor durante la última semana de enero complicó se sobremanera la cosecha y los rindes apenas llegarán a los 10 kilos en el mejor de los casos.
En el norte, las lluvias, el calor agobiante y los fuertes vientos complicaron el panorama y los productores obtuvieron rindes muy bajos.
Por su parte, en la zona del Delta del Paraná, la intensa lluvia provocó la crecida del río y prácticamente no se cosechó nada. La primavera fue muy complicada, porque hubo poca entrada, y en el verano las condiciones climáticas adversas también jugaron su partido.

Santa Fe
En general, acusó los efectos de una dilatada sequía, seguida de tormentas con grandes precipitaciones e inundaciones y escasos días soleados para que las abejas pudieran trabajar normalmente. Estos factores confluyeron para redondear una zafra muy pobre, según aseguraron varias fuentes consultadas por Portal Apícola.
El norte santafesino sufrió lluvias permanentes durante el final de la primavera y gran parte del verano. “Noviembre, diciembre y enero llovió casi todos los días. Los girasoles no cargaron nada y después un día la temperatura se nos fue a 48 grados y mató a muchas abejas”, aseguró el productor de Reconquista, Gustavo Aguilar
En la zona varias colmenas no dieron nada y en el mejor de los casos se obtuvieron entre tres y cinco kilos. “Encima ahora se duplicó el precio del azúcar, así que el panorama es sumamente complejo”, concluyó.
En el noroeste, más precisamente en el Departamento San Cristóbal, los rindes apenas alcanzaron los cinco o seis kilos. Desde San Guillermo, Hugo Aguirre aseguró “En la zona el 80 por ciento de las salas de extracción ni siquiera se pusieron en funcionamiento. Tuvimos una sequía intensa, luego lluvias abundantes y calores intensos y encima después aparecieron los avioncitos que fumigaron todas las malezas y las abejas se quedaron sin nada para comer”, concluyó.
Hacia el centro, en la zona de Sunchales y Rafaela, los promedios estuvieron entre los 5 y 7 kilos. “No hubo entrada de néctar, se lavó la flor y el sol no salió cuando lo necesitábamos”, aseguraron desde una empresa apícola de Colonia Aldao.
Por su parte, en Venado Tuerto (sur), la temporada fue muy floja por el exceso de lluvias y la poca floración, situación que se repitió a fines de febrero.

La Pampa
Según manifestó el perito apícola, Julio Ernst, se pueden apreciar cuatro zonas perfectamente diferenciadas con rindes totalmente disímiles. Por un lado está la región norte que fue la más privilegiada con respecto a las lluvias de fin de año y en donde tuvieron bastante más floración que proporcionó una regular a buena cosecha.
Sin embargo, y en contrapartida, Adrián Bonino desde General Pico manifestó “Sacamos entre 15 y 20 kilos, pero las perspectivas eran muy superiores y lamentablemente no las cumplimos”. “No entendemos que paso, porque hay soja, alfalfa y  girasol muy lindo que no fue aprovechado por las abejas”, finalizó.
En la región centro este, las lluvias no llegaron a tiempo  y los promedios oscilaron entre los siete y diez kilos, se secaron los abrepuños, mostacilla, nabillo, los cardos no existieron y aparecieron muchas hectáreas de soja. Además, durante fines del 2009 e inicio del 2010 prevalecieron los calores intensos, con registros que rondaron los 42 grados.
Hacia el sur, el porcentaje de cosecha fue muy bajo, con rindes por colmena que oscilaron los cinco kilos, con excepciones que llegaron a los 15 kilos cuando agarraron una buena floración de caldén. Pero la condicionante fue la humedad, falta de lluvias, nada de humedad ambiente, vientos, calores y otras inconveniencias.
Con respecto a la región que abarca todo el oeste provincial, los resultados fueron totalmente desparejos, dispares hasta en pocos kilómetros. En algunas zonas anduvo muy bien la jarilla, en otras no. Asimismo en plena zona del jarillar en noviembre hubo heladas que atrasó todo. Se cosechó bien en el monte alto con presencia de caldenes, algarrobos y chañar.
Por último Ernst fue tajante “vamos a tener que estar muy atentos para evitar la muerte de colmenas por falta de polen, hay zonas donde ya comenzó a faltar y esas colmenas van a sufrir durante el invierno y dudo que lleguen a la primavera”.
“Me permito inferir –aseguró- que la situación climática nos está complicando cada vez más. Hay que sentarse tranquilos, pensar bien el futuro, ver donde podemos evitar o disminuir gastos, ir menos veces al campo”, finalizó.

Entre Ríos
En la provincia mediterránea la temporada se vislumbraba buena, pero las lluvias intensas y la falta de días apropiados para que las colonias trabajen adecuadamente fueron un “cóctel perfecto” para acabar con las ilusiones de los productores entrerrianos.
Hacia el norte, en la zona de Federal, los promedios oscilaron entre los 10 y 15 kilos. “Después de la sequía comenzaron las lluvias en abundancia y los vientos fuertes que causaron muchos daños”, aseguró Verónica Luna.
En el Departamento Paraná, en general, la temporada comenzó muy bien y luego fue decayendo. Al respecto desde Crespo, Vladimir Falmer aseguró “estamos esperando para ver que ocurre con la chilca, hay buena entrada, pero dependemos de las condiciones climáticas y esperamos que no llueva en abundancia. El promedio de la zona ronda entre los 12 y 15 kilos y esperamos llegar a los 25 si las condiciones ayudan”.
Hacia el este, más precisamente en Villa Elisa, si acompaña el tiempo se pueden esperar rindes cercanos a los 20 kilos en el mejor de los casos, según explicó Gastón Impini. “No se sacó lo que esperábamos y ahora apostamos por el eucaliptos y la chilca”, finalizó.
En el sur de la provincia las esperanzas de redondear rindes apropiados se van desvaneciendo y los promedios fluctuarán entre los 10 y 15 kilos por unidad. En Maciá el panorama es similar y los rindes no superaron los ocho kilos.
La cosecha de las islas paranaenses quedó prácticamente en cero, con una altura del río Paraná que dejó escasísimas tierras a la vista.

Córdoba
El panorama es desolador en la provincia, según aseguraron los propios productores consultados por nuestro medio, quienes entre resignación y amargura consideraron que la temporada fue muy floja.
En el Departamento San Justo, la cosecha apenas alcanzó, en el mejor de los casos, los 5 o 7 kilos por unidad. “Primero sequía durante nueve meses y luego lluvia en exceso. Ya hay gente alimentando”, explicó desde Arroyito la médica veterinaria Patricia Brizio.
Hacia el centro, el horizonte es similar, con promedios que no superan los 10 kilos por unidad, según aseguró desde Carrilobos Pedro Mechia. Esta situación se repite en Monte Buey, donde las colmenas arrancaron tarde y luego de soportar diferentes inclemencias climáticas los productores ya comenzaron a alimentar. 
En el oeste, en Villa Dolores, la situación está un poco mejor. “En enero estuvo muy seco, pero febrero fue llovedor con buena floración y bastante entrada”, explicó Fabricio Oliva. “Lo que cosechamos con algarrobo fue muy dispar, hay productores que obtuvieron 5 kilos y otros que superaron los 20”, finalizó.
Al recorrer el sur, el panorama otra vez se torna gris, con apicultores que muestran resignación. “Rondaremos los 5 kilos por colmena y ya estamos comenzando a alimentar. La situación esta feísima”, expresó desde Achiras Raúl Toro.

La lluvia “pateó” en contra

Después de un prolongado periodo de sequía, las precipitaciones llegaron a diferentes puntos del país, pero el exceso pluviométrico les jugó una mala pasada a los productores.

La flor se lavo, los accesos a los apiarios quedaron anegados y las colmenas cercanas a los ríos desaparecieron por los desbordes de los mismos.



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