| Portal Apícola | Jueves 16 de Febrero de 2012 |
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La integran Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Recorrido por diferentes aristas.
La Región Central está formada por las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe y es la más importante desde el punto de vista apícola.
En esta región, si bien existe una gran variabilidad de ambientes, también la vegetación natural ha sido modificada a punto tal que solo quedan pequeñas áreas donde se pueden encontrar restos de la vegetación original.
Especies florales
Se pueden encontrar especies leñosas arbustivas y subarbustivas entre las que se destacan algarrobos, espinillos, chañares y timbó, entre otros.
En la medida que se avanza hacia el sudeste, consecuentemente con el aumento de humedad, aparece lo más representativo de la región, que son las praderas. En ellas se encuentran distintas especies de la familia de las leguminosas que forman parte de las praderas naturales o de las mezclas utilizadas para la siembra de las pasturas implantadas. Entre otras especies se encuentran el Lotus, trébol blanco y la alfalfa.
Cuando el ambiente está influenciado por la franja ribereña del Río Uruguay, predominan las plantaciones cítricas y forestales. Esta zona permite aprovechar las floraciones del citrus y del eucaliptos.
La zona del Delta, cuenta con especies de floración temprana y variada, que proveen de polen y néctar, destacándose sauces, álamos, y una diversa flora acuática.
Por último cabe destacar a la flor amarilla, que es una especie originaria de Europa y que fue introducida en la región pampeana como planta melífera, pero se ha difundido y se convirtió en una de las especies invasoras más difundidas.
Productores y colmenas
En esta región se asienta la mayor proporción de apicultores profesionales del país, concentrando más del 55 por ciento de los mismos. Estos poseen más del 70 por ciento de las colmenas.
En concreto esta zona cuenta con aproximadamente 24 mil productores registrados, que manejan más de tres millones de colmenas.
Mieles…
Pueden diferenciarse los siguientes tipos de mieles, entre otras:
De cítricos: Se caracterizan por su color claro, que va del blanco agua al ámbar extra claro (son más claras las mieles de limón, un poco menos las de naranjo).
De eucalipto: Su color va del ámbar claro al ámbar, a veces con tonalidades grisáceas y también tiene brillos verdosos apreciables sobre todo en la superficie. Posee un aroma muy intenso y persistente que recuerda al de la madera mojada.
De chilca: Es una miel acida y su fuerte aroma es similar a su sabor. El color varía del blanco al ámbar claro.
De tréboles: El color va del blanco al ámbar extra claro. Tiene un aroma floral muy tenue y poco persistente, con un sabor dulce intenso.
De Caa-tay: Es una miel que se caracteriza por no cristalizar debido a su alta relación fructosa/glucosa. Su color va del ámbar extra claro al ámbar claro, presentando tonalidades rojizas. Tiene un marcado sabor dulce acaramelado.
De pradera: Son mieles claras y su coloración variable, dependiendo de la composición porcentual de las especias que la han conformado. Generalmente son mieles cremosas debido a que predominan cristales finos y blandos.
Multiflorales: Se pueden encontrar combinaciones de las especies anteriormente citadas, y en términos generales, se pueden agrupar como mieles de pradera, monte o isla.
Fuente: Consejo Federal de Inversiones
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