PARTE I
Alternativas para la detección de Varroa

Portal Apícola (20/05/08) En este artículo se presentan técnicas para el diagnóstico de Varroa. En los próximos días se publicará la segunda parte con un completo detalle del método con azúcar en polvo.

~Tener en cuenta

La situación que está provocando la Varroa en nuestras colmenas no cesa de generar preocupaciones, cuando no es por el riesgo de que aparezcan residuos de los tratamientos en los productos de las abejas, es porque se detectan resistencias del ácaro a los tratamientos acaricidas, o por el daño que provoca el parásito en las colmenas, sin descartar que Varroa pueda ser un origen indirecto de algunos de los casos de los que achacamos al “problema del despoblamiento”, señalan en su articulo técnico sobre “Diagnóstico de Varroa”, los especialistas Flores Serrano, Padilla Álvarez, Gómez Pajuelo y Pérez Ruíz.

La mejor forma de luchar contra este ácaro y la más racional, es actuar con conocimiento y, en gran parte, este conocimiento se basa en estar al tanto del estado de parasitación de las colmenas y tomar medidas a su debido tiempo.
Al margen de que nos puedan imponer un tratamiento anual obligatorio, siempre es conveniente seguir la pista al estado de parasitación de nuestras abejas, antes de que el parásito nos sorprenda, o en el caso contrario, para evitar tratar sin que sea necesario.
Un método importante en la detección de Varroa consiste en Muestrear las abejas adultas con azúcar en polvo.
Para realizar el diagnóstico con esta técnica se necesita un pote con la tapa recortada y una rejilla, una bandeja y azúcar en polvo.
Al pote de plástico le recortamos la tapa y colocamos una malla que permite el paso de la Varroa y no el de las abejas. Barremos una muestra de abejas en el bote y lo tapamos. Añadimos una cucharada sopera de azúcar en polvo y lo agitamos. Volcamos el bote sobre una bandeja blanca y lo mantenemos durante 5 ó 10 minutos. Veremos como las Varroas caen juntamente con el azúcar, dándonos una idea de la parasitación. Después devolvemos las abejas a su colmena.
En este caso hemos de considerar que el número de parásitos caídos ha de relacionarse, al menos intuitivamente, con la cantidad de abejas de la muestra.
Por otra parte, tenemos que valorar de dónde tomamos las abejas, probablemente caigan más parásitos si las abejas proceden de un cuadro central de cría con muchas jóvenes recién nacidas que si las abejas proceden de un panal de miel.

Otras técnicas

- Muestrear las abejas adultas con alcohol o jabón.

Este es un método muy similar al anterior. Consiste en tomar una muestra en un bote, añadir agua y alcohol (aproximadamente 50 por ciento), agitarla y filtrarla por un colador que permite el paso de Varroa y no el de las abejas. El líquido lo recogemos en una bandeja de color claro (las mejores son las blancas de plástico duro que utilizan las carnicerías), donde podemos contar los parásitos caídos. Si queremos estar seguros, podemos repetir la operación sobre las mismas abejas. Al final contamos los parásitos y las abejas, obteniendo el porcentaje de parasitación.
También podemos abaratar los costos sustituyendo el alcohol por agua con detergente. El único problema es que nos costará un poco más de trabajo localizar los parásitos entre la espuma, aunque eso se evita echando un chorrito de alcohol, que actúa como desespumante.

- Visualización de Varroas sobre las abejas y abejas dañadas en el interior de las colmenas.

Encontrar las Varroas sobre las abejas adultas es, sin duda, un signo inequívoco de que tenemos las colmenas infestadas, y podemos estar seguros de que habrá muchos más ácaros de los que vemos. Es más, cuando en la inspección de las colmenas observemos a los parásitos o a las abejas dañadas con facilidad, será indicación de que tendremos que hacer una inspección más a fondo y, si fuera necesario, adoptar medidas.
No obstante, incluso para esta forma de diagnóstico hemos de tomar algunas precauciones, como podría ser la consideración de la época del año y la fuerza y cantidad de cría.

- Visualización de Varroas o abejas dañadas en las piqueras de las colmenas.

Recientemente nos comentaban el caso de unos nuevos apicultores, con poca experiencia, a los que alguien les había dicho que miraran las piqueras para saber si tenían Varroas, como no las vieron, la reacción fue tardía y unos meses después se les había muerto un porcentaje muy alto de las colmenas.
Observar la delantera de las piqueras es una saludable costumbre para saber cómo marchan nuestras abejas, pues es fácil encontrar signos de lo que está pasando en el interior, sirva como ejemplo las momias de pollo escayolado, que denuncian la presencia de la enfermedad, o la acumulación de cadáveres de abejas adultas, señal de que algo no va bien.
En el caso de Varroa también podemos encontrar algún parásito eliminado o, lo que es más probable, restos de abejas con las alas deformadas, signo característico de que el ácaro está causando daños. No obstante, si bien la presencia de estas abejas dañadas revela la presencia del parásito, lo cierto es que si no aparecen, de ningún modo significa que tengamos las colmenas limpias, por lo que no podemos considerar éste como un método fiable para diagnosticar el grado de parasitación..


De izquierda a derecha, Blai, un apicultor catalán amigo de Antonio, Joaquín Cordero (El Abejote), José Manuel Flores Serrano, profesor de la UCO y uno de los responsables de la investigación de la abeja SMR, Antonio Gómez Pajuelo (Consultores Apícolas), José Luís Lera y Señora, apicultores de Lérida, y por último el criador argentino Alejandro García

Tener en cuenta

En primer lugar observamos las piqueras por si aparecieran abejas dañadas. No obstante, reiteramos en que si no las vemos, en ningún caso significa que las colmenas estén “limpias”.
Después abrimos las colmenas y buscamos la zona central de cría, especialmente los cuadros en los que estén naciendo abundantes abejas. Si encontramos con facilidad y en poco tiempo varias Varroas y/o abejas dañadas, se nos debe disparar la alarma. Podemos confirmarlo haciendo un diagnóstico en abejas adultas y cría con alguno de los métodos descritos.Si nuestros temores se confirman, probablemente haga falta tomar medidas.

En cualquier caso, recordemos los diferentes factores que pueden influir, como el momento de la temporada, fuerza de las colmenas, cantidad de cría, entre otros.
Si al inspeccionar los cuadros no encontramos parásitos, es conveniente hacer alguno de los diagnósticos rápidos sobre abejas adultas. Si estamos en plena temporada, podemos recurrir también a examinar la cría de zánganos, y si no la hubiera, podemos hacer el diagnóstico con el cuchillo en cría de obreras.
Si después de hacer todo esto seguimos sin encontrar Varroas, o su número es muy reducido, marcaremos otra futura fecha de revisión, aproximadamente entre un mes o mes y medio después para seguir vigilando la situación.