La nueva temporada apícola que ya ha finalizado en casi toda la provincia de Buenos Aires ha dejado en líneas generales un balance negativo en los productores apícolas. El crecimiento de la siembra de soja y las inclemencias climáticas son dos problemas que hicieron mella en la apicultura argentina. Sin embargo, en puntos esporádicos de la provincia los rindes fueron superiores a los 30 kilos.
En la zona centro – norte desde Colón hasta Arrecifes, pasando por Pergamino y Rojas, la situación había arrancado bien pero las heladas de noviembre terminaron con la ilusión de los apicultores. Para complicar aun más el panorama, durante diciembre y la primera quincena de enero las temperaturas superaron los 35 grados y las precipitaciones “brillaron” por su ausencia.
En la zona de Junín las lluvias de agosto, septiembre y octubre fueron fundamentales para obtener rindes cercanos a los 30 kilos por colmena. “La seca de diciembre y enero nos agarró con los campos poblados de alfalfa, trébol y cardo y por eso no nos afectó tanto”, señaló a Portal Apícola Alejandro Bertussi, apicultor de la zona. “Con respecto al año pasado duplicamos la producción, sacamos entre 25 y 30 kilos por colmena”, finalizó.
Hacia la franja oeste, casi al límite con Córdoba, la temporada también arrojó buenos rindes. “En Charlone hay mucho tambo y por eso tenemos alfalfa. Los rindes fueron cercanos a 35 kilos”, expresó Paulo Mielgo, apicultor del lugar.
En los alrededores de Lincoln los apicultores coincidieron en que la zona está muy afectada por la agricultura y que el crecimiento intensivo del monocultivo de soja los está empujando a abandonar la actividad. Los rindes oscilaron los 15 kilos por colmena.
En la franja central de la provincia de Buenos Aires la suerte fue dispar. En la zona oeste los productores se muestran ilusionados por la vuelta del girasol en muchos campos. “Nos salvó que en una zona amplia del partido volvió el girasol, los productores que engancharon estos campos cosecharon cerca de 30 kilos por colmena”, señaló a Portal Apícola Alejandro Delicio, apicultor de Trenque Lauquen.
En Pehuajó, el frío y las fumigaciones fueron un problema, dando como resultado otra mala cosecha. “Hubo muy poca producción, los rindes apenas llegaron a los 10 kilos por colmena”, manifestó Miguel Romero, apicultor del lugar.
En la región que abarca desde Bragado hasta Navarro hace un par de años que la apicultura comenzó a perder terreno. Los rindes son muy escasos y la soja ocupa los espacios que antes le pertenecían a la flora apícola, la mayoría de los apicultores consideran que esta fue una de las temporadas más pobres en la historia.
En la zona centro – este los rindes en líneas generales oscilaron los 15 kilos por colmenas. Sin embargo, algunos afortunados cosecharon cerca de 25 kilos. “Los rindes fueron muy dispares, dada la gran seca que tuvimos en la zona de influencia. Varias colmenas en Gran La Plata y Magdalena mermaron su producción un 50 por ciento con respecto al año anterior”, manifestó Adrián Canigia, apicultor del lugar.
En la zona que abarca desde Azul hasta Laprida, pasando por Olavarría y alrededores la temporada apícola ha sido muy pobre. Si bien todavía no finalizó, las perspectivas no son para nada alentadoras. La mayoría de los productores consultados por nuestro medio indicaron que la crudeza y duración del invierno fueron sumamente perjudiciales para las colmenas. Desde Olavarría Edgardo Pereira Das Vinhas señaló que: “Tengo más de veinte años en la apicultura y no recuerdo una temporada tan mala”.
La situación en la zona sur de la provincia no es mejor, sino por el contrario, los rindes en varios casos apenas llegaron a los 15 kilos por colmena. Sin embargo, los productores que colocaron sus colmenas en campos con girasol obtuvieron alrededor de 30 kilos por colmena, este es el caso de varios apicultores de Mar del Plata y Miramar.
En la zona que comprende desde Lobería hasta Tres Arroyos la temporada apícola fue, en general, muy pobre. Si bien la cosecha todavía no terminó, las proyecciones no son para nada alentadoras. En casi toda la región se eliminó gran parte de la ganadería y sólo se observan campos cargados de soja. “El año pasado tuvimos un promedio de 14 kilos en nuestro partido. Este año el promedio es de 10 kilos”, manifestó Jorge Durañona desde Tres Arroyos. “Tuvimos un verano muy flojo, las lluvias no llegaron a tiempo”, finalizó.
En Bahía Blanca y alrededores la temporada volvió a decepcionar a los productores, quienes depositan sus esperanzas en la flor amarilla. “La temporada está muy floja, ahora están todos esperanzados con la flor amarilla”, manifestó Luis Linhardo. En el sector hay muchos apicultores que prácticamente no han cosechado nada. Sin embargo, algunos productores tuvieron un golpe de suerte en el monte y obtuvieron rindes cercanos a los 40 kilos.
En la región de Hilario Ascasubi, a orillas del Río Colorado, la producción fue mejor. “En la zona de riego, en el valle bonaerense del Río Colorado los rindes fueron de 15 kilos por colmena”, señalaron desde el INTA Ascasubi. “De todos modos lo cosechado es muy inferior a los valores históricos de la zona”, concluyeron.
En Carmen de Patagones y alrededores la temporada arrojó rindes que no superaron los 10 kilos por colmena de promedio. La sequía y los vientos fueron muy perjudiciales.
Esta situación de rindes escasos preocupa de sobremanera a los apicultores nacionales, varios deciden abandonar la actividad y buscar algo más rentable, mientras otros aguantan estoicamente junto a sus colmenas.
En muchas localidades no se alcanzaron los 15 kilos de miel por colmena, y llegar con buen estado nutricional y sanitario a la próxima campaña va a ser muy difícil.
Precio
Desde comienzos de febrero el precio de la miel para exportación esta experimentando una suba constante. A comienzos del mes pasado el kilo de miel oscilaba los 5 pesos. Un mes después el valor se posiciona en los siete pesos.
La escasez obliga a los compradores a pagar valores elevados para poder cumplir sus contratos. Esta situación se repite en todos los puntos de la provincia.
Ante esta situación los apicultores especulan con su producción para intentar obtener la mayor rentabilidad posible.
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