COMERCIALIZACIÓN DE LA MIEL
La mitad de los apicultores considera que lo mejor es vender un poco y guardar otro

Portal Apícola (28/04/08) Vista en su conjunto, la encuesta revela que el 80 por ciento de los productores no está dispuesto a vender la totalidad de su miel inmediatamente. De ellos, casi el 50 por ciento consideran que ante la actual situación del mercado comprador de miel, lo más conveniente es “vender una parte y retener otra” de la producción.

 

DQuieren aprovechar el precio pero a la vez esperar el comportamiento de un mercado que todavía puede ofrecer más por el producto.
La respuesta de 2.700 productores a la encuesta de Portal Apícola (www.api-portal.com.ar) revela una gran madurez comercial de un importante segmento de productores. Todos los especialistas consultados señalaron que las ventas parciales, con distintos precios, en busca de asegurar un valor promedio que garantice la rentabilidad, es la mejor forma de comercializar la producción de miel. No obstante también un importante grupo de apicultores estimó que lo más conveniente es “No vender nada y guardar la producción”, a la espera de precios superiores.


Casi el 50 por ciento de los que respondieron la encuesta de Portal Apícola consideraron que hoy conviene vender una parte de la miel y retener otra. El 31,4 por ciento consideró que no hay que vender nada y guardar toda la producción, en tanto casi el 20 por ciento opinó que hay que vender todo ahora.

Sin dudas que la firmeza del precio deja abierta esta posibilidad, que se afianza en informes internacionales que dan cuenta de la falta de miel en el mundo y una creciente dificultad para obtener el producto ante la globalización de la agricultura no apícola. También se expresa en este tercio de opiniones la necesidad de recuperar varias temporadas de rentabilidad nula e inclusive negativa.
Por último, un 20 por ciento de los apicultores que respondieron consideraron que no hay que dudar, aprovechar un precio que se considera bueno y “vender todo ahora”. Respalda este razonamiento el hecho de que el mercado de la miel es dependiente de decisiones ajenas, imprevisibles y hay una inspección sanitaria –pero con fines comerciales- anunciada para junio.

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