Un
sector sin política
Cuando un área técnica como el SENASA quedó
a cargo de manejar el alerta sanitario de mediados del
año pasado, la suerte de la apicultura argentina
quedó irremediablemente sellada y condenada a inciertos
tiempos de zozobra.
Y fue también en ese momento, en ese punto, donde
quedó claramente expuesta la falta de una política
pública interesada en la defensa de la producción
apícola nacional.
¿Por qué? Porque cualquier conducción
política habría percibido con claridad que
la denuncia de los nitrofuranos se trataba, en primer
lugar , de un hecho político. En segundo lugar
de una jugada comercial, y sólo en un tercer orden
se refería a un problema sanitario, más
o menos existente y más o menos urgente.
A nuestro nivel de análisis los motivos políticos
pueden ser inescrutables. Tal vez una concesión
a las fuertes organizaciones naturalistas europeas...
vaya uno a saber.
Los motivos comerciales, en cambio, quedan ya más
claros: simplemente se trataba de controlar la oferta
de miel desde la demanda. Dicho en otras palabras, que
el precio de la miel lo pusieran los que la querían
y necesitaban, en lugar de quedar en manos de los que
la producían y poseían.
La conocida y despiadada lucha por ganar más dinero.
Aunque en este caso, para ser más precisos, se
trataba de un intento por dejar de perder. Porque durante
el 2002 y parte del 2003 Europa estaba pagando por la
miel precios que la escandalizaban.
Los nitrofuranos les vinieron como anillo al dedo.
Obviamente en la Comunidad Europea sabían desde
hacía varios años que las mieles argentinas
estaban contaminadas y hasta tal vez hayan preferido no
decir nada, pero enfrentar otra temporada de compra con
la miel a casi 3.000 dólares la tonelada, con el
precio en alza, y con una cosecha pobre en el hemisferio
norte, simplemente les resultaba intolerable.
Eligieron los nitrofuranos. Pero podrían haber
bajado en nivel de tolerancia de fenoles o sulfonamidas,
ya que un estudio –publicado en <b>Portal
Apicola</b> - reveló que más
del 65 % de mieles estudiadas dieron positivo a ambas
sustancias. Pero por ahí se les iba la mano y prohibían
demasiada miel. (Aún pueden usarlo el año
que viene.)
Producida la denuncia, desde la SAGPyA le pasaron la posta
al SENASA, leyendo textualmente que se trataba de un problema
sanitario.
Ahí se perdió toda esperanza.
Desmotivado, desconducido, sin recursos ni visión
política, el SENASA balbuceó una subordinación
total a los intereses de los compradores, pergeño
una trazabilidad de cartón pintado (como si afuera
la creyeran), exageró con 0,3 ppb de tolerancia,
salió a culpar a los apicultores... y el resultado
está a la vista.
Parate de las exportaciones, caída del precio,
incertidumbre... lo que antes valía, ahora no se
sabe.
<b>José
Antonio Falco</b>
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Mientras
tanto, atenazado entre una demanda paralizada y los temores
de la contaminación, la cadena de comercialización
corre serio de riesgos de monopolizarse en pocos compradores
y perpetuar una situación de sometimiento del productor.&
En las operaciones constatadas por <b>Portal
Apicola</b> se transó miel sin contaminación
en valores de 4,10 y 3,90 pesos por kilo ( incluso algunos
hablaron de 3,50) marcando una tendencia decreciente y los
volúmenes embarcados se encuentran en un bajísimo
nivel si se comparan las exportaciones de estos meses con
iguales períodos del año pasado.&
Al conocido aumento de las exportaciones de miel de Chile
y de Brasil, se sumaron las de otros países como Vietman,
Turquía y otros europeos que resultaron tentados por
los largos dos dólares que se cotizó el producto
durante el 2002 y parte de 2003.&
En general los operadores consultados por nuestro Portal coincidieron
en señalar que todos los factores apuntan a que la
miel tienda a su nivel histórico de precios y los más
aventurados estimaron que el precio podría estabilizarse
entre 1,20 y 1,30 dólares por kilo. Otros en cambio
señalaron fuertes presiones para que el precio de la
miel se estabilizara en valores aún menores, más
cercanos a el dólar por kilo.
Según confiaron exportadores a <b>Portal
Apicola</b>, Vietman está exportando
miel a Alemania a 1800 dólares de la tonelada, incluido
flete y gastos. Brasil estaría exportando a igual valor,
pero puesto en puertos brasileros.&
En cuanto a la normalización de la demanda, aún
a estos precios, deberá esperarse hasta los meses de
junio y julio. O aún hasta agosto, dependiendo de la
evolución de las circunstancias. Si por la eliminación
de los aranceles USA vuelve a comprar miel argentina todo
puede ser más suave. Y más doloroso si se apura
el reingreso de China a la Comunidad Europea. &
En las ferias apícolas la inquietud recorre los pasillos
y los proveedores ya empezaron a adecuar sus precios a la
baja en madera, cera y material vivo al menos.
Finalmente, de manera inexorable, la denuncia de nitrofuranos
muestra su verdadero rostro comercial que –no sin algo
de saña- “factura” a la apicultura argentina
dos temporadas de precios estratosféricos.
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