PILLAJE
Cómo cuidarse de las abejas ladronas


Portal Apícola
(
10/02/05) Si tienen dificultades para adquirir alimento suficiente, las obreras  pueden tentarse y robar la miel de las colmenas vecinas. Experimentados apicultores explican los métodos más efectivos contra el pillaje.  ¿Cuáles son las razas más pilladoras?

Si las abejas tienen dificultades para adquirir alimento suficiente, pueden caer en la tentación de saquear colmenas vecinas. Se entiende así por pillaje al robo de miel de una colonia por abejas extrañas, que puede culminar en un ataque violento e inclusive en la destrucción total de la colonia agredida.
Pillaje: Robo de miel de una colonia por abejas extrañas, que puede culminar en un ataque violento e inclusive en la destrucción total de la colonia agredida.
El significado de pillaje y de pecoreo es el mismo: pecoreo
viene del latín pecorare, es decir robar. “El pillaje en si es la actitud hiperactiva y agresiva de pecoreo que se da en las abejas en ocasiones particulares”, indicó Alejandro García, reconocido
productor de material vivo
, a Portal Apícola.
Se puede diferenciar así dos tipos de pillaje: el que ocurre ante un corte en la entrada de néctar del apiario (por falta de floración o por finalización de la temporada);  y el que se produce por algún manejo del apicultor, por ejemplo al dejar cuadros con miel fuera de la colmena, o al agregar las alzas recién extraídas chorreadas con
miel.
“En realidad cualquiera de los dos casos depende mucho de la mano del apicultor. Una colmena con buena genética y con un correcto manejo, es decir que no haya sido despojada en forma exagerada de sus reservas, no debería presentar problemas de pillaje”, agregó García.
Si una colonia no está fuerte de obreras dedicadas a las tareas de vigilancia, enseguida entran las saqueadoras y vacían del todo la colmena atacada, llevándose no solamente la miel y el polen, sino también cera si les es necesaria.

El “ranking” de razas pilladoras

El pillaje, además de la motivación por la  falta de alimento,  depende también de las tendencias de la raza y de su personalidad, ya que algunas abejas son más pilladoras que otras.
En más de un manual apícola se habla de "las abejas pilladoras" como un tipo específico de abejas. Pero esto no es realmente así, ya que todas las abejas tienen innata esa actitud y  algunas pueden ser mas pilladoras que otras incluso dentro de la misma raza.  No tienen las pilladoras rasgos físicos que las diferencian de las demás. Todas las abejas pueden llegar a ser pilladoras.
Se puede reconocer el pillaje por el vuelo, que  se lo podría comparar con los de orientación frente a la piquera, con la diferencia que se verán abejas agrediéndose entre si y cayendo al piso.
Si bien la actitud en el momento del pillaje es la misma para todas las razas, la propensión al pillaje puede variar entre ellas. 
Si se quisiera hacer un “ranking” de pilladoras, la raza ladrona por excelencia es la africanizada. La razón: la abeja africana estaba adaptada a un tipo de clima árido, donde sólo podían pecorear un mes y medio al año, el resto del tiempo debían defenderse de sus enemigos naturales y proveerse de alimento a como de lugar. Esto hizo que esta abeja desarrolle una propensión al pillaje y una agresividad exagerada. Al mudarse a América no ha podido borrársele el mensaje genético y aquí donde el clima es tan benévolo se convirtieron en hiperactivas durante todo el año.
Luego de la africana, las más propensas son  las criollas o ibéricas, la siguen las italianas,  las cárnicas o carniolas y las carpaticas.
“En cualquier caso, en las colmenas prominentemente pilladoras, en las cuales el motivo es genético, la única solución de manejo sería el cambio de sangre a través del cambio de reina”, indicó García.

Acciones anti pillaje

Cuando unas abejas se acostumbran al pillaje,  ya no pierden el vicio, por lo que hay que detectar a tiempo estas anomalías.
Lo que conviene entonces es tomar una serie de reparos.  El principal tal vez sea no dejar miel, ni rastros de miel o de cera en el colmenar cuando se inspeccione las colmenas.
“La gran solución es prevenir el pillaje, y no provocarlo, como ocurre en la mayoría de los casos. Es muy raro que cuando se llegue  al colmenar ya haya pillaje. El saqueo se produce después de que destapaste una colmena y la dejaste así  por un momento o cuando comenzaste a alimentar y cayeron gotitas de jarabe fuera de la cajón, en épocas sin flujo de néctar”, sostuvo a Portal Apícola un productor del sur cordobés.
“El pillaje suele ocurrir por un descuido nuestro, cuando dejamos instrumentos o restos de productos de la colmena en el colmenar. Las abejas ven que es más fácil robar que pecorear, con lo que acuden a saquear  a las otras colmenas”, indicó un apicultor santafesino.
 Además de no dejar rastros de miel por el colmenar, otra de las soluciones indicadas a Portal Apícola es la de reducir durante algunos días el espacio de entrada de la piquera. Los apicultores sostienen aquí que se la debe minimizar a  uno o dos orificios si es preciso, para que las abejas entren de una en una o de dos en dos, y así disminuya el peligro de ataque  ( Ver: Entrada Antipillaje). Con ese fin se deben eliminar también las roturas que dejan lugares de acceso en las alzas. Y si se necesita apoyar algún núcleo con jarabe, lo aconsejable es no hacerlo de día, sino que se espere las últimas horas de la tarde.
Si a pesar de las precauciones se inició el pillaje,  se puede rociar con agua la colmena o el lugar en el cual se observa  que entran y salen las abejas pilladoras, ya que así al menos no regresan a su colmena con la información de la fuente de miel. 
Uno de los  métodos utilizados es el de refregar  bien en la colmena plantas aromáticas, por lo general menta , y se las deja luego sobre la plancha o abajo de la colmena, incluso  se dejan ramas abundantes en el piso. El olor  desorienta así a las abejas pilladoras.
Hay productores que envuelven con el tejido llamado comúnmente “media sombra” las colmenas atacadas y evitan así el saqueo.  Otros, aunque hay quienes ven en esto inconvenientes,  colocan a unos cincuenta metros del colmenar un jarrón con jarabe para que las pilladoras recurran allí en búsqueda del alimento y no ataquen a las demás colmenas. Para esto colocan en un recipiente grande de boca ancha, tres litros de jarabe 1 x 1 , de forma invertida, sobre una tapa o palangana con un palo entre ambas para dejar caer una pequeña cantidad de jarabe. El fundamento de esta rara experiencia es que las pilladoras se dirigen a libar el jarabe ya que no encuentran la resistencia de las demás abejas que encuentran en las colmenas.
Una vez que se desató el pillaje, algunos experimentados apicultores indican que una solución es tener a mano un poco de nitrato de amonio y se lo aplican al ahumador. De esta forma  ahuman toda la línea para “atontar” un poco las abejas pilladoras. Se advierte aquí que la dosis no es  para dormirlas sino sólo atontarlas.
Años anteriores, algunos apicultores utilizaban una práctica que ahora, con la problemática de los residuos, debe desterrarse de fondo. Para repeler a  las pilladoras recurrían a  componentes fenólicos como la creolina, bastante eficiente y común, pero que deja residuos que obligan a su prohibición.
Las detecciones de residuos de fenoles en miel son tan sensibles a nivel internacional que el más mínimo error en el manejo de estos productos puede acarrear problemas aún más graves de comercialización que los que tiene Argentina en estos momentos.
El protocolo INTA número 11, publicado en Portal Apícola, indica que con el fin de contrarrestar el pillajeno se tiene que utilizar ácidos orgánicos u otros repelentes químicos”.
Tal vez el pillaje, junto a la varroa, sea el mayor problema que tiene el apicultor en el manejo de sus colmenas, pues no tiene solución certera. En este informe se ofrecieron algunos consejos, quizás el mejor sea el de la prevención.

Entrada antipillaje



Entrada antipillaje adaptada del libro Cría de Reinas de Gilles Fert.

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