Los apicultores británicos se robarían las colmenas entre sí. Debido a la complejidad para robar este material, investigaciones indicarían que los robos se dan entre colegas.
Ante la disminución en la población de abejas y la caída en la producción de miel, los productores intentan mantenerse en actividad a “cualquier costo”.
Por su parte, la policía británica aconseja marcar las unidades, esconderlas o colocarles dispositivos de rastreo satelital.
|