ALTERNATIVAS PARA PASAR EL INVIERNO
¿Por qué nuclear en otoño?


Portal Apícola
(31/03/05) Ventajas y desventajas de los núcleos de fin de temporada. ¿Cuándo es conveniente hacer núcleos ciegos? Tiempos de espera necesarios para quienes desean nuclear con reina fecundada, reina virgen, celda real y núcleo ciego. ¿Dónde formar los núcleos?. Entrevistas a especialistas.


Como reza más de un manual de apicultura, un núcleo es una pequeña colonia de abejas que sólo cubre, por lo general, de dos a cinco panales. Los núcleos de fin de temporada, o si se prefiere núcleos de otoño, son aquellos que se realizan después de la cosecha y su objetivo es aprovechar el gran volumen de abejas de las colmenas muchas de las cuales se perderían durante el invierno. Estos núcleos, llamados también tardíos, deben ser más grandes y fuertes que los tempranos.
Hasta aquí lo conocido por todos, aunque pocos son los que saben a ciencia cierta cuándo, cómo y por qué hacer núcleos de otoño.
Portal Apícola dialogó con cuatro especialistas en la materia y les pidió que dieran sus pareceres sobre las ventajas y desventajas de los núcleos tardíos.
“Es una estrategia valida para ampliar los apiarios siempre y cuando se apliquen buenas practicas de manejo”, se apura a aclarar Alejandro García, reconocido productor de material vivo y titular de Apícola García e Hijos.
La viabilidad o no de ese núcleo dependerá de muchos factores. En primer lugar las abejas que lo conforman deberán venir de un buen manejo, con excelente sanidad, y buena alimentación. “Esto es fundamental, recordemos que la abeja de invierno dura más que la de verano. Eso es así gracias a la nutrición proteica que ha recibido. Por eso es importante, en caso de que el polen no haya sido suficiente, aportar a ese núcleo algún sustituto como puede ser la torta de levadura desactivada”, agregó García.
A la hora de hacer un núcleo tardío el productor deberá conocer acabadamente su zona en cuanto a duración de la floración: si hay floraciones tardías como puede ser la chilca o algún eucalipto que ayude al núcleo o en su defecto deberá tomar las previsiones de alimentación necesarias para que ese núcleo llegue a buen puerto.

Hay que pasar el invierno

A la hora de enumerar las desventajas de los núcleos tardíos aparece una constante: el frío que azota a más de una región del país apícola atenta contra el desarrollo del núcleo, que además deberá ser alimentado muchas ocasiones con el costo que esto implica.
“La desventaja es que venga muy rápido el frío y el núcleo no alcance a evolucionar y hacer la suficiente población como para pasar la invernada. Si te viene un marzo medio fresco o lluvioso y el otoño sigue igual, la población que logra el núcleo es muy baja y se corre el riesgo de perderlo”, explica Stevanessi, de cabaña Misqui Huasi, de Santa Fe.
“Al núcleo hay que hacerle pasar el invierno y cuesta mucho. Cuesta comida, cuesta dinero y cuesta empujarlo permanentemente”; completa Juan Carlos González, de Cabaña Apícola Mercedes, en la provincia de Buenos Aires.
Por el lado de las ventajas, el hecho de “reciclar” las abejas que de otro modo morirán aparece como la razón mas fundamentada. “Se aprovechan las abejas que están ociosas. La abeja de marzo, abril, todavía puede trabajar; todavía hay algo de flor que puede servir para que crezca un núcleo, aunque ya no alcanza para llenar alzas malarias”, sostiene Eduardo Carbonetti, de Apiarios San José, en la capital cordobesa.
De este modo se pueden usar las abejas que perecerán en el corto plazo para hacer un núcleo nuevo. Cabe recordar en este punto que las reinas se pueden criar en cualquier momento de la temporada. “Uno puede criar reina en enero, febrero, marzo y utilizarlas para darle reinas a estos núcleos y la primer ventaja que da la producción de núcleos en otoño es que podés destinar en la primavera temprana las colmenas a producir miel, en lugares donde la cosecha de miel es octubre, noviembre, diciembre y ya después es pobre no conviene dividir nunca en noviembre o en diciembre. La gente que vive en esas zonas no divide en primavera o lo hace muy temprano y sí divide en otoño”, argumenta Carbonetti..
Siguiendo con las desventajas, es muy cerrado el tiempo que se tiene para lograr hacer el núcleo, que la reina se fecunde o introducir una reina y el núcleo empiece a crecer. “Para mi el núcleo de fin de temporada tiene que llegar a cinco o seis cuadros bien cubiertos de abejas. Esto es tres cuadros o cuatro con cría para fines de abril por lo menos. De lo contrario, no llega al invierno. Teniendo en cuenta que siempre que uno habla de hacer núcleos de fin de temporada con casi la totalidad de las colmenas hoy por hoy se las empieza a alimentar en julio. O sea que esa cantidad de miel es para que lleguen a fines de julio y después se le da el jarabe”, sostiene Carbonetti.
Entonces, según lo expresado por el apicultor cordobés, “los núcleos tienen que tener tres cuadros con cría y dos mas con miel, y bien cubiertos de abejas para que puedan aguantar hasta fines de julio, con eso no hace falta alimentarlo”.
Se insiste en que la desventaja pasa principalmente por el factor climático. Si al apicultor le juega una mala pasada el tiempo o comete algún error con el manejo de las reinas, el clima no perdona en el armado de núcleos de fin de temporada. Esto no es así en primavera, un núcleo mal hecho en noviembre tiene mucho tiempo para repuntar, si se falla ahora se perderá el núcleo de modo inevitable.

¿Convienen los núcleos ciegos?

Cualquiera sea la época, todos los entrevistados coincidieron en que hacer núcleos ciegos es la peor opción. Más aún si se trata de núcleos de otoño.
“No recomiendo núcleos ciegos: ni tardíos, ni tempranos. La formación de núcleos ciegos si bien esta muy difundida entre los apicultores, lo único que nos asegura es tener en un futuro grandes problemas de genética y consanguinidad en el apiario, amén de la cantidad de tiempo extra que necesita ese núcleo para repuntar”, sentencia Alejandro García.
Stevanezzi también advierte el problema: “Es prácticamente un riesgo enorme. Porque se tiene prácticamente un mes hasta que la reina esta poniendo. Por lo menos 12 días suponiendo que se utilice una larva de dos o tres días, 12 o 13 días de evolución hasta que nace la nueva reina y otros 12 o 15 días hasta que se empiece a poner. Así se van prácticamente 25 ó 30 días hasta que la reina empieza a poner. Entonces hay que calcular que si se lo hace ahora a principios de marzo, recién estaría poniendo a fin de marzo con mucha suerte.”
Carbonetti no es menos tajante: “Cuando es muy jugado el tiempo, el núcleo ciego es la peor opción”.
“Ahora ya estaríamos tarde para el núcleo ciego”, coincide Gonzáles, “porque hay que calcularle un mes entre que se fecunda la reina y no llegan a desarrollarse el núcleo”.
Los entrevistados aclaran que si bien es un “riesgo enorme”, según la zona puede que el núcleo ciego prospere. Ya que no es igual realizarlo en zonas de islas o hacerlo en la pradera. “En la isla hasta mayo hay entrada y dos o tres meses de una entrada razonable hace crecer el núcleo. En la pradera, no”, argumenta Stevannazzi.

Mejor con reinas fecundadas

Si se tuviera que elaborar un ranking de cómo conviene armar el núcleo, el resultado, de más a menos favorable, sería el siguiente: reinas fecundadas, le sigue reina virgen, celda real y por ultimo el núcleo ciego.
Esto es así por los tiempos del desarrollo del núcleo. “Es importantísimo que el núcleo cuente con una reina fecundada de manera temprana, es decir que entre al otoño con una reina en postura y que ya haya cubierto por lo menos 3 cuadros de cría, o sea que si se quieren hacer núcleos tardíos con celdas o reinas vírgenes deberá tenerse en cuenta el tiempo de fecundación para cada caso (aproximadamente 20 días para las vírgenes y un mes para las celdas reales), más el tiempo que tome llegar a los índices de postura que antes mencionábamos”, explica García.
Carbonetti, el productor de la zona centro de Córdoba, expresa que él hace un núcleo con celdas reales o reina virgen con el 15 de marzo como último plazo. “Ese el tiempo que con cierta seguridad a ese núcleo lo logro antes de fines de abril. Si se usa reinas fecundadas a lo mejor el plazo se puede estirar hasta abril”, completa Carbonetti.
Cabe recordar en este punto que ninguno de los entrevistados por Portal Apícola recomienda, por los tiempos de desarrollo y posibles problemas de genética, realizar núcleos ciegos en otoño.

¿Dónde formar los núcleos?

El lugar en el cual se forman los núcleos varía de un productor a otro. Algunos eligen los nucleros de 6 cuadros con madera de una pulgada, porque tienen el espacio justo para que un bolo invernal este cómodo y a su vez el espacio mínimo para calentar. “De esta manera ahorro de alimento”, comenta Alejandro García quien se inclina por esta modalidad.
Para muchos los nucleros de 4 cuadros no llegan a prosperar en el invierno. Y, entre las alternativas, sobresalen los llamados “núcleos en cámara”, que deben ser cubiertos con una suerte de poncho plástico para mantener la temperatura.
“Lo que se complica en otoño es que el núcleo requiere mucho calor. Lo ideal podría ser encimarlo en una cámara muy fuerte. Nosotros lo hacemos con una entretapa de alambre o plástico y con la piquera encontrada, es decir la piquera al revés de la que esta abajo. Entonces esa cámara produce el calor que va para arriba y el núcleo anda bien. Consume poco y la reina pone todo el invierno. Pegamos el núcleo a las mejores cámaras”, explica Gonzáles.


Ese enemigo llamado varroa

El manejo sanitario de los núcleos de otoño tiene un enemigo casi excluyente: la varroa. “En esta temporada eso es lo principal, porque ahora, las colmenas vienen con mucha carga de varroa y si haces el núcleo y no lo curraste en el momento y tiene una carga de varroa muy alta es muy probable que no sobreviva”, vaticina Stevanessi.
De hecho, los núcleos vienen con mucha varroa porque la última cura, realizada por lo general en primavera, dista demasiado. Son más de tres meses que se esta desarrollando la varroa entonces, como se dice en la jerga, “viene con mucha carga”. Más atendiendo a que en los núcleos de fin de temporada hay muchas pecoreadoras y menos nodrizas.
Las demás enfermedades son relativas y por lo general se presentan cuando las abejas muestran signos de debilidad provocados por la varroa. En cuanto al momento de realizar la nueva cura, las opiniones son diversas: algunos la realizan en las colmenas antes de dividir; esto es primero se cura y después se divide, otros, los menos, dividen y luego curan. Aquí juega un papel importante las características de los productos usados para la cura, entre ellos el período de carencia.
Luego de la recopilación de datos, se concluye en que los núcleos en otoño se presentan como una alternativa válida. “No hacerlo por miedo es peor. Es mejor hacerlo y equivocarse que no hacerlo. Si no se los hace, es lo mismo porque la abeja que esta trabajando ahora se muere irremediablemente en abril o mayo, por eso es mejor utilizarla ahora para formar un núcleo nuevo”, concluye Carbonetti.