MAS TEMPERATURA: MAS CONTAMINACION
Indicios de nitrofuranos en la cera


Opinión:
El apicultor necesita información ahora mismo

www.Apicultura.entupc.com (12/01/04)
Una experiencia llevada adelante por un apicultor y el laboratorio de un exportador indican que los metabolitos de nitrofuranos podrían estar en la cera y que el aumento de la temperatura, especialmente durante el desoperculado, aumentaría la contaminación. De ser así el problema adquiría proporciones gigantescas. La buena noticia surgiría de que la miel desoperculada en frío y no fundida resultaría con menores porcentajes de contaminación.



Portal Apícola accedió a una experiencia de un experimentado apicultor de Chivilcoy de la que surgen razonables y fuertes indicios de que la cera podría ser el vehículo portador de los contamintes de nitrofuranos.

Además, en la comparación de los análisis que se realizaron hubo coincidencias en que a mayor temperatura se producía mayor porcentaje de contaminación, por lo que la primera especulación concluye que el desoperculado en frío podría bajar los niveles de metabolitos.

Así, la primera prevención sería evitar las altas temperaturas en todo el proceso de extracción. Tratar de obtener la mayor cantidad de “miel fría” privilegiando los sistemas de desoperculado en frío y la decantación, para la miel no obtenida en el extractor.

Si se comprueban fehacientemente que la temperatura influye, el impacto -positivo devendría de la posibilidad de poder controlar, al menos en parte, el nivel de la transferencia de la contaminación desde la cera hacia la miel.

Lo negativo es que, de ser real la presencia de metabolitos en cera, sería muy difícil costoso y necesariamente progresivo reemplazar la fuente de contaminación. La cera del país es prácticamente la misma, ya que se recicla durante muchos años en el camino de cera estampada, cera de opérculos, cera fundida, estampada y así sucesivamente.


Las nuestras obtenidas por fundido dieron resultados de contaminación mucho mayores.

Los indicios surgen de una serie de prubas realizadas por Luis Scarano, reconocido apicultor y proveedor apícola de Chivilcoy, quien realizó diversas experiencias. “Lo que hice fue separar la miel de extractor de la miel de fundidor y analizarla por separado”, explicó Scarano.

En diálogo con Portal Apícola el apicultor expresó que luego de los analizar estas dos mieles obtenidas de distinta forma, obtuvo por resultado el doble de contaminación por metabolitos de nitrofuranos en la miel de fundidor. “Obtuve la misma miel de dos maneras distintas. Una pasada por la desoperculadora (una de cuchilla caliente tipo Ercoli) fue directamente a los extractores y la otra se obtuvo luego de pasar por la fundidora (una mesa fundidora tipo Marinari) . Después se sacaron las muestras y los análisis dieron 2,6 ppb para la de extractor y 5,9 ppb para la otra”, advirtió.

Los análisis se realizaron a través del método Eliza. Este método no está aprobado oficialmente porque reconoce sólo dos de los cuatro residuos de nitrofuranos en la miel. De los cuatros metabolitos contaminantes posible el Eliza detecta de manera aceptable la presencia del metabolito AOZ, considerado como el más predominante. En cambio da resultados positivos erróneos hasta en el 50 por ciento de los casos al detectar el metabolito AMOZ, que –por otra parte- es considerado como “muy raro” en miel.

La experiencia se repitió con mieles de apicultores con resultados similares.
Aunque esta reiteración no permite una generalización, según Scarano “puede ser la punta del ovillo para poder obtener datos más amplios.



El desoperculado en frío podría disminuir la transferencia de contaminación de la cera a la miel.

Habría que realizar un número más representativos de estudios y enviarlos a analizar por los métodos aceptados oficialmente (proceso LCMS de cromatografía) que ofrecen los resultados más exactos. Pero estas experiencias al menos dan el puntapié inicial.

La comparación de otros modos de extraer la miel refuerza la idea de que la cera podría ser el portador de los contaminantes de nitrofuranos. Días previos, Scarano había realizado el análisis de un panal de miel nueva, de esta temporada, de no más de un mes. “Una parte del panal la escurrí, sobre un colador para que se escurra la cera y la miel. Y el otro pedazo de panal lo puse a baño maría una media hora, para más o menos representar lo que pasa dentro de una fundidora, hasta que la cera se derritió completamente”, narró a Portal Apícola. Luego de los análisis la miel “fría”, escurrida a mano con un tenedor, le arrojó el nivel de contaminación 0,68 ppb. Por el contrario, la miel calentada dio 1,49 ppb.

“ Por eso suponemos que, si los análisis del laboratorio de Times (un reconocido exportador) son los correctos, hay un indicio de que puede haber nitrofuranos acumulados en cera que pasarían a la miel en mayor grado cuanta mayor sea la temperatura que se aplique en las distintas etapas del proceso de extracción”, concluyó.



¿Los cuadros plásticos serán una alternativa?

¿Por qué en la cera?
Por un caso fortuito, Luis Scarano empezó a “sospechar” de la cera: “Mande a Times, justo cuando comenzó el problema de los nitrofuranos, unos cuantos tambores que me habían quedado en mi galpón. Entre ellos fue un tambor de miel de opérculo, que me había quedado por que no lo pude fundir durante el verano, más un resto de miel que queda siempre en la fosa, lo que queda abajo donde chupa la bomba, siempre quedan 4 o 5 centímetros de miel. Todo eso fue fundido y así obtuve un tambor de miel. Por equivocación lo mande junto con los otros al laboratorio y al analizarlo dio niveles altísimos de nitrofuranos”, recordó.

Entonces fue cuando el apicultor empezó a sospechar que se produce algo en el fundidor, con la temperatura, cuando la cera y la miel están íntimamente ligadas en forma líquida.

Prevención al extraer
Al obtener estos resultados, Scarano comenzó a tomar algunos recaudos con la extracción de su nueva miel. “Nosotros al principio mandábamos toda la miel a la fosa, tanto la de fundidor como la de extractor, como hace todo el mundo, pero ahora empezamos a separar. Resulta que con la cortadora te sale un 30 por ciento de miel de fundidor, digamos que si la mandas a la fundidora. Por eso como prevención lo que estamos haciendo es desopercular en bateas frías escurridoras para que salga la miel fría y después el opérculo escurrido recién fundirlo, entonces te salen mucho menos cantidad de miel caliente. Y si no otra medida, siempre sin fundirlo, sería usar la desoperculadora en frío”, sostuvo el apicultor.

No hay cómo analizar la cera
Según fuentes consultadas por Portal Apícola, ya hay algunos estampadores de cera que están alerta por esto y están buscando laboratorios que analicen cera. Desde los laboratorios oficiales, según los entrevistados, se les informó que ellos todavía no disponían de la técnica necesaria para analizar la contaminación en cera.

El procedimiento a seguir sería analizar cera virgen, ver si tiene nitrofuranos, si no tiene hacerla estampar y después analizar esa cera estampada, para ver que pasó en ese proceso, si se fue el nitrofurano o si se mantiene.

Además, en palabras de los consultados, “hay que analizar distintas partidas de cera, porque puede ser que algunas no los tengan, que provengan de apicultores que no hayan curado con nitrofuranos”.

Según pudo averiguar Scarano, “los bioquímicos dicen que tanto los nitrofuranos como la sulfas buscan adherirse a proteínas y la ceras tienen muchas proteínas. Lo que puede significar que algún remedio que se ha usado durante algunos años, pudo haber quedado acumulado en la cera. Por ejemplo, se sabe que la sulfa se mantiene 3 años en la cera y que también busca la adhesión a partes grasas. Esto es, se puede curar hoy y dentro de tres años hallar sulfa en la miel”.

Si se confirma la presencia de contaminación en la cera y que de este elemento se traslada a la miel, la apicultura argentina estaría enfrentando un problema de grandes magnitudes. Las abejas utilizan a la vez miel para crear la cera, por lo que no sería de extrañar que inclusive panales “naturales”, no originados en cera estampada, también estuvieran contaminados.



COSECHA DE NITROFURANOS
El apicultor necesita información ya

La SAGPyA, a través de sus áreas subordinadas – como el SENASA- debe dar a conocer de manera urgente un método integral de producción de miel capaz de garantizar la no presencia de contaminación por nitrofuranos.

Este método, detallado y específico, debe incluir desde el manejo sanitario hasta las condiciones de acopio para que los productores que estén dispuestos a seguirlo puntualmente tengan la seguridad de que su miel no se venderá a precio vil, o será decomisada y destruida, por estar contaminada por un agente de origen y vector desconocido para el apicultor.
El protocolo técnico que debería dar a conocer las autoridades del área necesariamente incluiría, como mínimo, qué medicamentos y alimentos usar, qué cera usar, qué manejo del apiario aplicar, cómo cosechar, cómo desopercular y extraer, cómo acopiar y cómo envasar. Más cualquier otro requisito técnico que garantice que la miel así producida no resulte con contaminación alguna. Además, los organismos oficiales deberían establecer los mecanismos que supervisen y certifiquen la aplicación de estos métodos.
De la misma forma que los organismos oficiales tienen la podestad legal de regular las condiciones sanitarias de la producción de alimentos, aún a costa de perjuicios patrimoniales de los productores, la SAGPyA también deberían asumir la obligación de informar y garantizar una “hoja de ruta productiva limpia” que dé como resultado –con absoluta seguridad- una producción sin contaminaciones, acorde a los parámetros que ella misma establece y que defienda el valor del trabajo del apicultor.
Este requisito de lealtad y sentido común ha sido hasta ahora eludido y debería cumplimentarse de inmediato porque las demoras se traducirán en centenares de toneladas de miel cosechados inútilmente.
En el debate de esta cuestión algunos apicultores van más allá y sostienen que “si luego de seguir todas las indicaciones oficiales al pie de la letra nos rechazan la miel por contaminación, el propio Estado, o los funcionarios, deberían estar obligados responder con su propio patrimonio por los daños que nos causa su imprevisión”.
“Lo que no sería muy distinto a las formas de subsidios que se aplican comúnmente en otros países”, agregaron.
Sin ir tan lejos, aparece como absurdo e insostenible exigir el cumplimiento de condiciones específicas sin dar a conocer o crear las acciones, métodos y técnicas necesarias para que esas condiciones puedan ser cumplidas.
En este mismo sentido, Portal Apícola ya informó que un funcionario del SENASA reconoció, en la reciente reunión de Suipacha, que el ente sanitario dependiente de la Secretaría está en conocimiento de la identidad de uno o varios agentes contaminantes de nitrofuranos que hoy pueden estar siendo inocentemente aplicados por miles de apicultores en todo el país.
Si bien puede caber algún reparo legal a difundir oficialmente dicha información -si es cierto que existe un proceso judicial en curso y en el mismo se estableció un secreto sumarial- existen variadas, conocidas y eficaces alternativas para difundir entre los productores sobre la identidad de los elementos contaminantes sospechosos que se dicen conocer.
En esta actitud quedaría al menos insinuado el compromiso real que hoy se exige de las autoridades del área para con los productores apícolas.
De lo contrario, el manejo restringido y arbitrario de esta y otras informaciones de imperioso interés general degenerará en una serie de sospechas insoportables: ¿Habrá algunos apicultores privilegiados que están trabajando seguros de que su miel no terminará contaminada, mientras otros, la mayoría de los productores avanzan en la temporada sin saber si su miel valdrá 5 pesos, 2,90 o nada? ó peor aún: ¿Tendrá alguna cotización esta información?.