El MOSCARDÓN CAZADOR DE ABEJAS
El asesino de las elevadas temperaturas


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(09/02/04) Su accionar se produce durante los días calor intenso, pues es muy sensible al frío que lo entumece y no le permite volar. En nuestro país aparece desde mediados de diciembre hasta fines de marzo. ¿Cómo es, cómo prevenirse y cómo combatir a esta plaga de difícil exterminio?

Con la ola de calor, la proliferación del Moscardón Cazador de Abejas en muchas zonas de intensa actividad apícola ha generado una creciente preocupación entre los apicultores argentinos
que ven restringido el trabajo se sus colmenares, atemorizados por la presencia del predador, o bien comprueban una merma considerable en
sus poblaciones de abejas obreras que mueren como alimento de este insecto.
El Moscardón (Mallophora Ruficauda) no
caza -y devora- solamente abejas, sino que también es capaz de alimentarse de otros insectos.

Con algo más de 2 centimetros, el Moscardón caza a las abejas en pleno vuelo. Su sola presencia atemoriza a los colmeares

Además, el programa también ayuda a decidir si las colmenas débiles y con poca población, están condenadas o si una opción mejor sería combinar las colmenas que están luchando, con las colonias más grandes, más fuertes y las que podrían soportar mejor el ataque del ácaro.

Es una especie de origen americano, por lo que la primer pregunta se refiere a porqué, a pesar de conocerse desde hace más de medio siglo su existencia y predilección por las abejas, recién en los últimos años la magnitud de su presencia comenzó a causar daños importantes a la apicultura.

Tampoco sobre este punto existen apreciaciones definitivas, pero pueden contemplarse como razones probables dos o tres circunstancias que justificarían una mayor presencia del Moscardón: en primer lugar puede señalarse que el incremento de las técnicas agrícolas que ya no requieren el arado de los campos implica una protección nueva para el Moscardón, que en su estado larval permanece enterrado a algunas decenas de centímetros de profundidad. Los campos arados que dan vuelta los terrones exponían las larvas de Moscardón a la predación de las aves, que posiblemente hayan ejercido cierto control natural sobre su proliferación.

También es probable que se haya producido una disminución -por efectos de plaguicidas y herbicidas- de la aves insectívoras y finalmente -como otra posible razón de la explosión demográfica de los moscardones- no debe dejarse de mencionar que el propio incremento de la cantidad de abejas, que genera la extensión de la apicultura, signifique un aliento para las especies que se alimentan de ellas.

¿Quién es el Moscardón?
El Mallophora Ruficauda o moscardón cazador de abejas es un insecto muy velludo de unos 25 mm de largo, ataca a las abejas en vuelo y le hunde el estilete en el cuello o pronoto, luego se dirige a una rama o alambrado para posarse allí y absorber los jugos de sus victimas hasta dejarlas secas. Su accionar se produce durante los días de altas temperaturas, pues es muy sensible al frío que lo entumece y no le permite volar. En Argentina, y según la zona, aparece desde mediados de diciembre hasta fines de marzo.

El moscardón también se caracteriza por un típico zumbido al desplazarse y se destaca por su rapidísimo vuelo, apoyado en fuertes alas que casi superan el largo de su cuerpo.
Para llegar a su estado adulto, debe atravesar un complejo proceso evolutivo desde la postura de los huevos en pequeñísimos "paquetes" de varias miles de unidades que depositan las hembras -entre diciembre y enero- en alambrados (lisos y de púas) panojas de maíz, cardos, cables telefónicos y de electricidad o hasta los mismos pisos de las colmenas, aunque prefiriendo soportes a una altura mayor a 50 cm. del suelo.

Luego de nacidas las diminutas larvas, de menos de un milímetro de largo, se arrojan decididamente al suelo donde se entierran. Allí la esperanza de que sobreviva depende de que en los próximos meses pueda "prenderse" del tegumento de algún gusano blanco al que parasitará.
Si la larva encuentra un gusano blanco de tierra al cual adherirse esperará así hasta que este se entierre, en los últimos meses del próximo año. Entonces, en uno o dos meses se devorará a su huésped hasta corvertirse en pupa.

Completada su maduración, la pupa comenzará a salir de su entierro buscando la superficie, a la que llega -con mayor o menor dificultad , según la humedad de la tierra, asomando su cabeza y torax. Luego de pocas horas en este estado, el moscardón ya es un insecto completo y comienza a volar incentivado por las altas temperaturas.

¿Cómo combatirlo?
Justamente la extremada sensibilidad a las diferencias térmicas es lo que se cree como uno de los determinantes de los períodos cíclicos en los que los moscardones aparecen con mayor virulencia.

Si para esta época se suceden ininterrumpidamente varias noches y mañanas frías, la mortandad de los Moscardones puede ser masiva. Si por el contrario, las temperaturas se mantienen altas y es abundante la humedad del suelo, se puede estar enfrentando otro "año de Moscardón".

No se conoce formas de combatirlo masivamente. Según los ingenieros agrónomos Mauricio Rabinovich y María Rosa Quiroga, la urgencia de los apicultores para controlar los daños producidos por el Moscardón ha llevado a implementar diversas prácticas, sobre las que advierten que "son resultados de experiencias prácticas, pero no de trabajos de investigación científica...", y por lo tanto el alcance de las mismas "está limitado a las condiciones particulares donde se realizaron. Esto significa que no son necesariamente recomendables para condiciones que no sean idénticas...", además de otras circunstancias limitantes.

Mientras tanto, y hasta llegar a obtener resultados de aceptable efectividad, que permitan trazar un efectivo programa de control en las zonas afectadas, los ingenieros mencionados recomiendan "hacer hincapié en las siguientes recomendaciones" y detallan a continuación:
• Reconocer a Mallophora Ruficauda, diferenciándolo de otros insectos
• Verificar en los alrededores de los apiarios la presencia del Moscardón Cazador de Abejas, observando el comportamiento de las colmenas (si están volando o han interrumpido la actividddad de pecoreo). De haberse interrumpido, experimentar :

1) Formar colmenares pequeños de no más de 20 a 30 unidades.
2) Cortar la vegetación circundante al colmenar, abarcando un radio de 30/40 metros o en su defecto llevar las colmenas a un sitio con vegetación inferior a 30 centímetros de altura, comparando el resultado obtenido con otro colmenar donde hay vegetación de mas alto porte (Superior a 50 centímetros de altura) entre y alrededor de las colmenas.

En caso de estimarse un importante daño ocasionado, trasladar al colmenar a un sitio libre de moscardón, sin embargo, esto no garantiza que el nuevo emplazamiento sufra una ganancia progresiva de esta plaga en poco tiempo.

Otras recomendaciones indican para contrarrestar la presencia del moscardón la destrucción manual de huevos o la eliminación manual o por fumigación de los moscardones, especialmente en las primeras horas de la mañana, cuando el insecto mantiene limitada su actividad para la baja temperatura.

Algunos apicultores, consultados por Portal Apícola, buscan en alambrados y ramas los huevos (en forma de plaquita), las despegan con trapos embebidos en querosén o aceite de automóvil y luego los queman, otros, frotan en todos los alambres de las cercas una esponja con cipermetrina bien diluida en agua para eliminar los huevos.

El agente biológico para el control del moscardón es una avispa (Rubrica surinamensis).
Si bien existen otros depredarores de las abejas, como la “chaqueta amarilla” o la “tijereta”, durante algunos años la presencia del moscardón se convierte en un problema serio para algunas zonas del páís, especialmente en la provincia de Buenos Aires.

Existen estudios básicos sobre su comportamiento, pero no se ha desarrollado aún un método eficaz como para contrarrestar los daños que produce su actividad, que atemoriza de tal manera a las pecoreadoras al punto de inducirlas a no abandonar la colmena.