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Luego
de un año de la presencia de los nitrofuranos en las
mieles argentinas, aparecen algunas certezas por parte de
laboratorios privados. Días atrás, Portal
Apícola dio a conocer los resultados de un
estudio del Laboratorio Domínguez, de Paraná
Entre Ríos, en el cual se explicita que “las
ceras contaminadas con AMOZ serían casi inofensivas
para la miel porque se hallaron muy bajos niveles que no alcanzan
a contaminarla” ( Ver: Un
nitro menos peligroso).
Ahora, los nuevos avances son presentados por Melacrom, el
laboratorio de Mercedes, en Buenos Aires, que primero informara
sobre la presencia de nitrofuranos en cera . El último
estudio de este laboratorio indica que “se ha obtenido
constancia de que los metabolitos de los nitrofuranos pueden
persistir al menos siete años en la cera y que si no
se recambian los panales involucrados, estas drogas quedan
como contaminantes y siguen pasando también a la miel”.
Se sabía, por estudios extranjeros, que las sulfas
pueden permanecer en cera tres años , pero no había
certezas de cuánto permanecían los nitrofuranos.
El estudio de Melacrom, que analizó cera de un apicultor
que había curado con nitrofuranos siete años
atrás y que persisten todavía hoy, aclara algunas
cuestiones como el por qué productores que no curaron
con nitros desde hace varios años, hoy los tienen.
En sintonía con lo anterior, y en una nueva vuelta
de tuerca acerca del movimiento de la contaminación
en la colmena, el informe de los ingenieros Paula Lanzelotti
y Mauricio Maldonado realiza dos nuevas aseveraciones acerca
del el movimiento de la contaminación internamente
en una colmena: primero, que “se origina a causa del
intercambio de cuadros entre alza melaria y cámara
de cría por parte del apicultor”; y segundo,
“que además las mismas abejas transportan nitrofuranos
desde cuadros contaminados a cuadros nuevos, aunque el impacto
sobre la contaminación en miel, es menor que en este
segundo caso que en el primero”.
El estudio, que se llevó a cabo mediante el método
ELISA para la determinación de residuos del metabolito
de la furazolidona (AOZ) en cera de abejas y en miel, estuvo
“centrado en algunos casos reales y representativos
de colmenas contaminadas con esta sustancia”, según
consta en el resumen del trabajo científico.
Concretamente el análisis se basó en dos casos:
uno denominado “apicultor del sur” y otro que
lleva por nombre “apicultor del norte”.
En el caso denominado “apicultor del sur”, y en
lo referido a la distribución de concentraciones de
AOZ en la cera y en la miel en una misma colmena, el estudio
indica que “la mayor incidencia de nitrofuranos, está
en la cera de cuadros donde alguna vez se aplicaron nitrofuranos
directamente, en éste caso, cuando estuvieron en cámara
de cría. Dicho de otra manera: en una misma colmena,
se espera mayor concentración de nitrofuranos, en la
miel que se cosecha de cuadros que alguna vez (aún
varios años atrás), han estado en cámara
de cría y recibieron la aplicación directa de
productos con nitrofuranos”.
El análisis aquí agrega una salvedad importante:
“Aún así, las abejas también movilizan
los nitrofuranos hacia otros cuadros de la colmena (por ejemplo
cuadros de alza melaria)”. Sin embargo, se aclara que
“la contaminación de estos últimos, es
muy inferior a la de los que recibieron nitrofuranos en forma
directa. A partir de aquí puede pensarse en que la
abeja participa en la distribución del producto aplicado
que contiene nitrofuranos”, observa el trabajo de Lancelotti
y Maldonado.
En tanto, el análisis del caso denominado “apicultor
del sur” dice mucho de la permanencia de los nitros:
“Se ha verificado una contaminación de más
de 80 ppb de AOZ en la muestra del apiario que corresponde
a la cera fundida de alzas melarias (tipo tres cuartos), con
cuadros de tipo americano, analizada en las partes más
oscuras. El apicultor que la trajo asegura no haber utilizado
medicamentos contaminados en los últimos años,
pero sabe que desde siete temporadas hacia atrás sí
se habían aplicado nitrofuranos sostenidamente, y que
en aquella época hasta se puede haber curado la colmena
con alza melaria colocada”, detalla el informe.
En función de este nuevo estudio de casos y de las
investigaciones anteriores, los ingenieros de
Melacrom esbozaron las siguientes medidas correctivas
y preventivas en el caso de colmenas afectadas con nitrofuranos:
1. Evitar el uso de medicamentos veterinarios
no controlados
2. No cosechar miel de cuadros de cámara
de cría o que han recibido alguna vez un tratamiento
con nitrofuranos. De hacerlo, mantenerla separada del resto
de la miel e identificarla correctamente.
3. Evitar lo más posible el calentamiento
de miel en presencia de cera en caso de colmenas contaminadas.
La cera se debe separar de la miel tan pronto como sea posible.
4. Renovar a conciencia la cera de colmenas
contaminadas, para evitar futuros problemas en la miel.
5. Exigir trazabilidad (Nº lote o partida)
y controles al adquirir productos apícolas (medicamentos,
miel, cera estampada, núcleos, sustitutos de polen,
alimentos artificiales, etc. ).
Así, resulta positivo que desde laboratorios privados
lleguen respuestas que desde el sector oficial se esperan
largamente.
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