| ¿Para
que sirve la fecundación artificial?
Para saber el verdadero fin de la inseminación, se
deben conocer primero sus ventajas y desventajas.
Las ventajas se deducen con una mínima lógica:
la aplicación de esta técnica nos permite asegurarnos
la calidad de las reinas vírgenes y de los zánganos.
Se puede decir que «la calidad de las reinas vírgenes
nunca estuvo en duda porque siempre fueron provistas y seleccionadas
por los criadores» y es una apreciación correcta,
pero la verdad es que esta técnica obliga a seleccionar
reinas de buen tamaño, ya que el trabajo de inseminación
así lo requiere, una reina pequeña, aunque sea
proveniente de una buena casta, dificultará la tarea
de apertura de la vagina, y la posterior apertura del repliegue
vaginal.
En nuestro criadero se utiliza para inseminar reinas de doble
transferencia, lo cual asegura un tamaño y peso mayor
y la disposición de 50 ovariolas mas.
Otra gran ventaja es poder disponer de reinas fecundadas de
forma muy temprana, incluso haciendo un buen manejo de colmenas
zanganeras se logran reinas en invierno.
Vale recordar que los zánganos solo comenzarán
el apareamiento cuando tengan 20 días de vida, y las
temperaturas del medio día superen los 16 grados centígrados.
Por lo tanto para tener reinas de la forma convencional, por
ejemplo en la zona de Buenos Aires, se debe esperar a las
primeras semanas de octubre.
Recurriendo a la cera estampada de zánganos en colmenas
fuertes se puede contar con zánganos de forma temprana,
y eso permite disponer de reinas fecundadas y de buena calidad,
para una nucleación temprana.
Es conveniente que esas colonias, tempranas y de buena genética,
sean utilizadas para saturar el colmenar (de ser posible)
con zánganos, ya que es el factor limitante y que escapa
a nuestro manejo en cuanto a la fecundación natural.
Desventajas
Lamentablemente la felicidad nunca es completa. Tampoco en
la fecundación artificial. Las reinas fecundadas artificialmente
además de ser costosas por el trabajo de selección
que requieren, por el instrumental necesario y los insumos
requeridos, tienen una vida útil muy corta.
Esto se debe a que gran parte del semen inyectado al interior
del oviducto medio de la reina, vence el repliegue vaginal
y se desborda perdiéndose hacia el exterior de la vagina.
Entonces ¿para que sirve la inseminación instrumental?
El principal fin es el de obtener reinas de línea pura,
para ser utilizadas como madres en una explotación
apícola dedicada a la cría de reinas. Aunque
también puede utilizarse para mejorar la genética
de apiarios, o para ensayar nuevos híbridos que se
adapten a diferentes floraciones o factores climáticos,
esta ultima posibilidad es muy efímera ya que al no
poder estabilizar un híbrido habría que mantener
ese cruzamiento constantemente.
¿Cómo
se realiza la inseminación instrumental?
Para comenzar se seleccionan las colmenas que proveerán
los zánganos, a las cuales se las mantendrá
con rejillas excluidoras para evitar la salida de los mismos.
Es conveniente marcar los zánganos con diferente color
cada siete días para estar seguros de la edad de los
mismos.
La mejor edad del zángano es entre los 25 a 60 días,
aunque algunos autores no aconsejan excederse de los 45 días.
Esta colmena deberá estar bien alimentada, aportándole
sustitutos del polen en caso de ser necesario, un zángano
mal alimentado tendrá poco semen para ofrecer.
Una vez obtenidos los zánganos serán llevados
en una jaula voladora dentro del laboratorio, para permitirles
volar y evacuar la materia fecal, caso contrario corremos
el riesgo de contaminar el semen en la extracción.
Una vez allí, se tomaran los zánganos de a uno,
se provocara la eversión del pene, y se procederá
al retiro del esperma.
Los capilares preparados con el semen serán mantenidos
a una temperatura de entre 5 a 15 grados, hasta el momento
de ser utilizados.
Para obtener las reinas cada criador recurrirá a su
método preferido, una vez obtenidas serán colocadas
10 días en bancos de reinas, antes de que sean aptas
para poder inseminarse.
Alcanzada la edad las reinas son llevadas al laboratorio,
donde serán narcotizadas con gas carbónico (Co2),
se las colocara en el aparato inseminador, donde se fijarán
con los ganchos ventral y de aguijón y se procederá
a despejar la vagina para poder introducir el capilar con
el semen y proceder al bombeo del mismo.
Recién allí serán llevadas a los núcleos
huérfanos preparados a tal fin, estos deben contar
con una rejilla excluidora, para evitar que la reina, impulsada
por su instinto natural, quiera salir a hacer los vuelos de
fecundación, con el alto riesgo de perderla.
Una reina inseminada tiene una durabilidad promedio de 4 a
6 meses.
Este año hemos probado en nuestra cabaña inseminar
con la mitad del semen de años anteriores obteniendo,
contrariamente a lo que se pensaría, mejores resultados;
ya que al ser menor la cantidad de liquido seminal, también
es menor la presión ejercida por este en la válvula
vaginal, por lo tanto se pierde menos semen.
Si bien es muy prematuro abrir conjeturas sobre esta alternativa,
de este nuevo procedimiento hay reinas que ya van a cumplir
los 9 meses poniendo. Queda también por explorar la
alternativa de re-inseminar reinas de la temporada anterior
para considerar los resultados obtenidos.
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