METODO PARA COMBATIRLAS

Hormigas en el apiario

Desde pimienta hasta aceite para autos. Desde caballetes hasta un oso hormiguero. Las estrategias que desarrollan los apicultores en el intento de defender a sus abejas del ataque de las hormigas son múltiples, sorprendentes ingeniosas y, algunas, hasta llegan a ser anecdóticas. Si no lo cree, lea lo que hacen algunos apicultores, entérese de los útiles métodos que aplican sus colegas y asómese al apiario de productores extranjeros para quienes estos insectos también existen.

 


Gigantescos huevos suelen encontrar los apicultores en las entretapas. Las
hormigas negras usan la colmena como encubadora.

Aunque diminutas e insignificantes, algunas hormigas son capaces de causar importantes daños en el colmenar y darle al apicultor un gran dolor de cabeza. Pero también hay otra realidad; la de aquellos que aunque teniendo hormigas, las colonias funcionan a la perfección.
Las experiencias indican que la situación depende de la clase a la cual pertenezcan estos insectos. Para algunos productores, las hormigas no son un problema, y tampoco lo son para las abejas ya que éstas conviven armónicamente con sus huéspedes.
Se conoce que las negras buscan el calor de la colonia para depositar sus gigantescos huevos; usan la colmena como incubadora. En algunos casos, se ha comprobado que estos insectos resultan un visitante agradable para la abeja; esto se deduce porque ninguna de las dos especies ataca a la otra y hasta se cree que el ácido fórmico que libera la hormiga les sirve a las mieleras de acaricida contra la varroasis. Aunque la incomodidad puede llegar a ser para el apicultor al momento de revisar las colmenas, no es para preocuparse por el peligro para la vida de la colmena; algunos, simplemente, las cepillan y trabajan tranquilos.
Pero las comúnmente llamadas coloradas, las chiquitas ... Esas sí que atacan!!! El nombre científico es Iridomyrmex humilis y pueden provocar el estrés de una colonia, el abandono de la colmena y hasta destruir, en pocos días, una familia entera devorando larvas, pupas, abejas adultas y la miel que hay en los panales.
¿Qué hacer ante ellas? Los métodos son numerosos y variados.

Disgusto

Espolvorear alrededor de las colmenas, o dentro de ellas, productos naturales que son de sumo desagrado para las hormigas, como pimienta cayena en polvo, hojas de nébeda, de crisantemo, de nogal negro o azufre en polvo es una estrategia para alejar las hormigas del colmenar.
Mantener el terreno libre de vegetación también es válido ya que las hormigas prefieren anidar en suelos cubiertos y no les gusta recorrer grandes distancias sin protección, desde su nido a la fuente de alimento.
Estas experiencias orgánicas y totalmente inofensivas tanto para hormigas como para abejas las implementó con éxito el productor español Elías González quien también considera importante eliminar las cajas deterioradas o abandonadas y los panales viejos con restos de miel y polen. Un colmenar limpio no es muy atrayente para las hormigas. Y uno fuerte puede reaccionar ante ellas y aniquilarlas, sin que sea necesaria la intervención del hombre.

El remedio en los caballetes

En la lista de discusión apícola en internet, el tema hormigas tuvo gran repercusión. Y varias de las estrategias propuestas se valen de la utilización de los caballetes donde muchos productores colocan las colmenas.
Un método consiste en fabricar embudos de lata, que se pueden hacer con recipientes de aceite para autos. El apicultor Leonardo Tríbulo explica que se saca el fondo y la parte de arriba del envase y luego se lo lava bien para eliminar los residuos que puedan haber quedado. Con este material se hacen conos y se colocan en las patas de los caballetes. La boca del embudo se ubica para abajo. Es decir, queda como un embudo invertido. De esta manera, no hay posibilidad de que las hormigas trepen.
Si en su casa hay algún resto de lana que le quedó a la abuela de algún tejido, puede aprovecharlo como apicultor, ya que envolver las patas de los caballetes con lana es otra estrategia. Tiene la desventaja que cuando llueve se apelmaza y las hormigas pueden subir con facilidad.
Teniendo en cuenta que debajo de las bases de los caballetes es un lugar preferido de anidación de las hormigas, Ricardo Prietto aconseja levantar de una por una cada base y rociar o espolvorear esa zona con hormiguicida.
Otra de las formas de prevenir que las hormigas lleguen a las colonias de abejas, es colocar las patas de los caballetes adentro de una lata con agua o kerosén; en este caso hay que evitar que el pasto alto se apoye con las colmenas ya que así las hormigas también podrán acceder a la presa.

Hormiguicidas al ataque

Cuando se recurre a estos productos se recomienda que sean biodegradables. Los mismos se pueden aplicar, como ya se explicó, en la base de los caballetes o hasta en las mismas colmenas: pero no en todas. Fíjese esta opción.
Una colmena, que ha sido previamente invadida, puede servir de carnada para mantener a las hormigas atareadas y evitar que molesten a las demás colonias. Perdido por perdido... dice el refrán. Los insectos continuarán en esta colmena y se concentrarán en la misma. Una vez que la víctima ya está con una cantidad considerable de hormigas se aplica hormiguicida, y se matan los insectos. Esta colonia estará dañada pero no el resto del colmenar.

 
No todas las clases de hormigas representan peligro para la colmena

 

Métodos anti-ecológicos

Algunas estrategias procuran proteger a las abejas pero exterminan a sus invasoras y actúan en contra del medio ambiente.
El aceite usado para motores de autos que algunos utilizan contra las hormigas es eficaz pero es altamente contaminante. Elías González explica que además tiene la desventaja que hay que estar atento a su reposición y evitar que alguna rama o hierba entre en contacto con la colmena ya que las hormigas la utilizarán como puente, evitando el contacto con el aceite.
Se aconseja sustituir el aceite usado por grasa para vehículos, la cual se coloca en vasos invertidos en las patas de la colmena.
Enterrar trozos de carburo en el suelo, en orificios profundos, es una alternativa que propuso en la lista de discusión Ives Steinmetz. Él explica que cuando este elemento entra en contacto con la humedad despeja un gas tóxico que ahuyenta o asfixia a las hormigas. Si el suelo es muy seco es conveniente mojarlo.
Ciento cincuenta ó 180 centímetros cúbicos de detergente diluido en un litro de agua, vertido en un hormiguero, es altamente efectivo. Otra forma de eliminarlas, explica Tríbulo es preparando agua con mucho jabón blanco en pan y, luego de revolver el hormiguero, vaciarle el preparado encima.
Antes de aplicar cualquier estrategia contra las hormigas, es conveniente que el apicultor considere que no todas las clases de estos insectos son nocivas para el colmenar; algunas conviven sin problemas con las abejas, sin causarle absolutamente ningún daño.
Hay apicultores que, aunque ven trabajar a estos insectos en sus colmenares y algunas clases les provocan grandes dolores de cabeza, no olvidan que las hormigas forman parte de la naturaleza, cumplen una función en el ecosistema como todo ser vivo y su eliminación favorece el desequilibrio ecológico.

 

Una solución muy particular

Procurando encontrar una estrategia efectiva contra los graves problemas de hormigas, Elías González encontró una muy simpática y bien ecológica... Pero insólita: ¡Un oso hormiguero!
Déjese llevar por la imaginación de este apicultor y ríase un rato.
En este método tan especial, Elías observa varias ventajas:
? Aunque son difíciles de conseguir y algo caros, hay que considerar que los osos hormigueros sólo comen hormigas por lo que el mantenimiento es muy asequible. Cuando tienen hambre nada más hay que llevarlos al colmenar y soltarlos un rato para que ingieran una buena ración.
? Una forma de obtener rentabilidad con el oso es alquilándolo a otros apicultores que también tengan problemas con las hormigas. El slogan de la empresa podría ser: «Díganos dónde están sus hormigas y mi socio hará el resto».

  • Otra ventaja de este individuo es que seguramente mejorará nuestra vida social y haremos nuevos amigos. No causa la misma imagen ir a pasear al parque con un Yorkshire Terrier que con un oso hormiguero. Hagan la prueba y verán que hay una gran diferencia.
 

 


Busca que te busca
La experiencia de un apicultor

La hormiga invasora o colorada chica es la única que representa problemas que pueden ser graves para las abejas. En general agreden las colmenas débiles o mal protegidas, aunque en mi caso también he tenido ataques en colonias muy pobladas.
Observé que la agresión de las hormigas comienza por el lugar menos defendido, como una esquina de la parte superior; entran generalmente por debajo del techo. Si hay un alza melaria, es por allí donde comienza la acción.

Pruebas efectuadas

Para evitar el avance de las hormigas sobre la colmena, diluí kerosén en agua a 1:20 y, con una regadera sin flor, mojé los ladrillos huecos sobre los que se apoyaban las colmenas y el piso donde aquellos se asentaban. Al poco tiempo reaparecían las hormigas.
Probé con gasoil 1:20 con igual resultado. Con Kaotrin-A sucedió lo mismo. Intenté con un hormiguicida con piretroides: es bueno pero dura poco tiempo. Utilicé un producto compuesto por octacloro y tetrahidrometanoindano; el efecto fue mejor pero se lava después de una lluvia y hay que repetir la aplicación.
También probé inundar con hormiguicida el suelo, debajo de los ladrillos que sostenían las colmenas, pero fue inútil.
Todos estos productos son buenos para eliminar los hormigueros, pero no para prevenir su aparición. Ni bien descubría el hormiguero, removía el centro del mismo con una pala hasta descubrir la nidada, y luego inundaba todo con cualquiera de los productos comentados, con buenos resultados.
A fin de temporada, para evitar que aniden bajo los ladrillos, reemplacé a éstos con las bases de varillas de hierro para colmenas y engrasé las 4 patas bajo el piso de las colmenas (donde no se lave por la lluvia). Habría que ver qué pasa la temporada que viene.
¿Por qué no cambio de lugar el colmenar? Se preguntarán muchos; fue lo que me aconsejaron los viejos apicultores. Les comento: En esta zona, alrededor de Villa Gesell y Madariaga, hay más apicultores que abejas y conseguir sitio en un campo es casi imposible. Además, este lugar en particular es bueno, está rodeado de mucha floración silvestre, protegido de los animales y lejos de la zona de siembra.
Seguiré hasta ver quién se cansa primero: Las hormigas o yo.

 

 

- Nota extraída de la edición Nº 46 de Apicultura Revista Los Lirios.