SIGUEN LAS ESTAFAS
La Mafia de la Cera volvió al ataque

Otra estafa, esta vez concretada

Portal Apícola
(10/12/04)
Otra vez varias toneladas de cera estampada fueron motivo de un intento de estafa con origen en el nordeste entrerriano, en lo que empieza a parecerse una mafia organizada contra el sector apícola. Ahora la víctima elegida fue la empresa cordobesa Mieles Greca.

Ningún proveedor puede permanecer impasible ante un pedido de dos toneladas de cera estampada, en una operación que supera largamente los 20 mil pesos. Tal “oportunidad” se presento a la gente de Mieles Greca, de Miguel Carranza. Sin embargo, el pedido originado desde un lugar poco precisado, entre Federación y Federal, en Entre Ríos, disparó las prevenciones y sospechas.


Ya en agosto en Portal Apícola se daba a conocer una seguidilla de estafas perpetradas, con mayor o menor éxito, a empresas proveedoras de cera estampada como Del Rey y El Ceral y varias más (Ver: Varias firmas apícolas estafadas en $ 45 mil). La constante en los dos hechos fue que el botín era cera y el lugar desde donde se urdía la maniobra era Concordia, o localidades aledañas. Al tanto de esta situación, los empresarios cordobeses levantaron sus defensas y se prepararon con “cuatro ojos” para observar la operación.

Cuando se dificulta denunciar
“Pensé en hacer la una denuncia, pero dije haber si me meto en un lío. Porque para hacer una denuncia hay que cargarle la cera y que la policía lo siga para ver a donde va y todo eso. No basta con que sólo la cargue, porque a lo mejor el tipo que la carga es un fletero cualquiera que cargo la cera porque se los pidieron”, indicó Carranza.
Según averiguó Portal Apícola, para llegar hasta los estafadores habría que cargar la cera en el transporte, seguirlo custodiándolo por tres provincias, ver si lo dejan en manos de los estafadores o en un depósito ajeno a la maniobra y luego montar guardia hasta que alguien reclame la cera. Si es que no la venden antes y se la mandan a retirar a otro estafado.
También es posible que paguen con un cadete el flete y depósito y hagan dejar la mercadería frente a la propiedad de un tercero no involucrado para llevársela inmediatamente. O pueden abordar al transporte en cualquier lugar del recorrido, pagar el flete y llevarse el producto de la estafa.
Todas estas complicaciones, más la sospecha de la complicidad policial, son un fuerte disuasivo para hacer la denuncia. De ahí a la impunidad no queda nada.

Con el avance del intento se comprobó que todos los indicios señalaban otro intento de estafa: Llamados desde un celular, de un productor que vivía en el campo, entre tal y cual localidades, transferencia un viernes –y cerca del mediodía- y “mucho apuro” por retirar la mercadería el mismo día, con la sola constancia de la transferencia.
El ya clásico “modus operandis”, se completaba con un transporte contratado –por lo general ajeno a la maniobra- que retiraba la mercadería, una firma inexistente, o existente pero utilizada sin su conocimiento, la transferencia enviada desde un locutorio y otras precauciones más como para cubrir a los responsables de la estafa.
A estas argucias también se puede sumar la utilización del nombre de un apicultor ó una empresa reconocida (por si alguien pide referencias).
Y tal como se supuso, la transferencia con la cual Carranza debía cobrarse la cera no existió. El fax, por lo demás una réplica exacta (ver imagen), enviado por los estafadores con los datos de la transacción tenía serias anomalías: el número telefónico del Banco Nación de Concordia que allí figura es inexistente; el monto de la comisión (seis pesos sobre los 25 mil pesos del total que debió ser pagado) es inconcordante con el monto de la transferencia; el fax fue enviado desde un telecentro; la transferencia no fue corroborada por el Banco Nación de Concordia; el sello no existe y lo propio ocurre con el número de caja; además tampoco corresponde la firma del contador.
“Llame a un colega de Concordia para que me diera los números telefónicos del Banco Nación de Concordia y no coincidía ninguno con los expresados en el fax. Entonces con los números que me dio el colega llame al Banco y ellos me negaron que ese numero del fuera de ellos”, comentó Miguel Carranza a Portal Apícola.
Además, “la firma Bonesi SA, que figura como tomador, ni sé quien es y en el Banco tampoco la conocían”.

Estafadores, pero muy educados

Los malvivientes, que desconocían obviamente las sospechas de Carranza, hicieron una llamada telefónica a la víctima a modo de cortesía. “Me hablaron por teléfono a las 13.30 del viernes, luego de pasarme el comprobante falso y me dijeron ‘¿Esta todo bien Miguel?’. Les respondí ´No, no esta todo bien.... La transferencia que me mandaste no existe”, relató.
Lejos de amilanarse, los estafadores se ofendieron: “Cómo va a ser trucho –le dijeron- espera hasta el lunes, si entra la transferencia me avisas.”
El estafador podía haber estado en Entre Ríos, o la frente de la firma de Carranza.
De hecho, por la tarde del viernes una camioneta Peugeot llegó hasta el depósito de Mieles Greca con uno de los cómplices preguntando si “estaba todo bien”, porque el camión había tenido “algún retraso”.
“Todo verso”, indicó Carranza, “cuando nuestros empleados les dijeron que sin el pago la cera no se cargaba el tipo no apareció más”, pero los delincuentes estaban al acoso...


Otra estafa, esta vez concretada

Pero no sólo la cera es un botín preciado para los estafadores: también la miel. Días atrás, la empresa Mieles Pampeanas, de Roberto Tous, fue estafada en 10 tambores de miel.
El monto del ilícito es de 33 mil pesos, que la víctima recibió en dos cheques sin fondos de 11 y 22 mil. La cuenta era prolija y no presentó sospechas para Mieles Pampeanas. Roberto Tous controló que la cuenta fuera buena, que tuviera buen concepto crediticio en el banco Central y no figurara en el veráz. Sin embargo, el primer cheque rebotó (11) y el segundo ni siquiera lo presentó “para que me cobren los 80 pesos de comisión”, según manifestó Tous a Portal Apícola.
La firma con la cual los malvivientes se desempeñaban era Todo Consumo, una supuesta empresa rosarina cuyo contacto era una persona llamada Franco.
En el número telefónico que fue dado a Mieles Pampeanas no contesta nadie y el galpón de la dirección es alquilado.
La estafa total realizada por esta firma inexistente y que no sólo alcanzó a la apicultura ronda los 1,9 millones incluyendo vinos finos, equipos de harina, etc.
Tous indicó a nuestro medio que está en contacto con los otros estafados con el fin de poder esclarecer el hecho.


ir arriba