| EL
MENSAJERO CULPABLE
Suele
ser poco conveniente ser el vocero de “malas noticias”.
Es instintiva la resistencia a enterarse de situaciones que
nos perjudican o que no nos gustan.
Por ello, tal vez, el área apícola de la SAGPyA
–a pesar de conocer en detalle la caída de las
exportaciones en setiembre- prefiera promover la sensación
de que “todo está bien”, y seleccionar
los datos para lograr una visión optimista.
Sin embargo, puede haber también otros motivos como
para semejante “maquillaje”: Como “patear
la pelota para adelante”. O evitar que las máximas
autoridades de la repartición, que a veces no están
al tanto de la intimidad de todas las áreas, se enteren
de la verdadera magnitud del problema.
También puede ser que se busque evitar que la mayoría
del sector conozca todos los aspectos de la crisis y los consecuentes
reclamos creen una amenaza.
Se puede especular con un poco de todo esto, ó –
más simplemente- que algunos esperen así ocultar
su incapacidad o sus errores.
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Según
el análisis de los propios datos de la SAGPyA en agosto de
este año se exportó por un total de 4859 toneladas
(Informe
Apícola n°78), en tanto en septiembre se exportó
1315 toneladas (Informe
Apícola n°79), lo que significa un total de 3544
toneladas menos. En porcentajes, en septiembre se exportó
73% menos que en agosto.
Pero si se compara septiembre del 2003 con el mismo mes del año
pasado el derrumbe de las exportaciones de miel argentinas adquiere
un perfil más dramático aún. En septiembre
del 2002 se exportaron 6018 toneladas de miel, dato que surge de
restar, de cifras oficiales, el total exportado hasta agosto del
total en igual concepto exportado hasta septiembre (ver Síntesis
Apícola 67 y 66).
Según estos números, en este septiembre se exportaron
4703 toneladas menos que en el del año pasado. Esto es un
78% menos.
Período |
Exportaciones |
Septiembre
2002 |
6.018
tn. |
Septiembre
2003 |
1.315
tn. |
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Diferencia |
4.703
tn. menos |
A
pesar de la situación, desde la Secretaría de Agricultura
de la Nación se esforzaron por remarcar que “las exportaciones
argentinas de miel se han transformado en un nuevo récord
y el crecimiento continúa, a pesar del alerta sanitario emitido
por Inglaterra debido a la presencia de nitrofuranos” y enfatizan
que las exportaciones disminuyeron nada más que “un
2% en volumen y se incrementaron un 67% en valor” (Informe
Apícola n° 79).
Por el contrario, agentes exportadores consultados por Portal
Apícola advirtieron que la pérdida de las
exportaciones podrían aún ser mayores si se comparaban
con las expectativas para este año. Consideran que “en
el 2003 las exportaciones de miel argentina deberían haber
sido mucho mayor que en otros años, en razón a las
malas cosechas y las difíciles circunstancias climáticas
que padecen muchos otros países productores”.
De hecho, la propia SAGPyA en el último informe, corrobora
implícitamente estas afirmaciones al señalar la apertura
de nuevos mercados para mieles argentinas, como “Sudáfrica,
Australia, Filipinas y Hungría”.
La
crisis
A partir de una denuncia oficial por un tambor contaminado –supuestamente
contaminado, porque tal condición no fue comprobada fehacientemente
ni por medios propios ni por el SENASA ni por la SAGPyA- las autoridades
de estos organismos iniciaron una investigación que detectó
presencia de nitrofuranos en productos (alimentos y medicamentos)
artesanales destinados a las colmenas.
Las autoridades no pudieron identificar –o no lo informaron
si así lo hicieron- a los fabricantes de los productos o
los proveedores de nitrofuranos, por lo que no se descarta que esos
productos –u otros- sigan contaminando colmenas.
Extraoficialmente se estima que alrededor de un 30% a 40% de las
mieles existentes para exportación tienen algún grado
de contaminación.
La incertidumbre se origina porque tampoco aquí las autoridades
del SENASA o la SAGPyA informaron los resultados sobre el análisis
estadístico realizado sobre alrededor de 120 muestras de
mieles, que podría precisar el porcentaje de contaminación
detectado.
Ante la presión de los mercados compradores se inició
la instauración de un protocolo de análisis y control
de mieles que generó una sobrecarga de requerimientos burocráticos
y técnicos que apenas se empieza a percibir. Tendrá
su efecto más notorio cuando los apicultores tengan que extraer
y comercializar la zafra 2003.
Por ejemplo, nadie sabe si alcanzarán las salas habilitadas
para extraer toda la cosecha.
La serie de medidas oficiales sobre la dinámica comercial
de las exportaciones llevó desde una inicial suspensión
de los embarques (denunciado por Portal Apícola
en "suspenden embarques
de mieles argentinas”) hasta una ralentización
muy importante en el proceso de comercialización.
De todo ello devino un inmediato achatamiento de la demanda y una
consecuente baja en el precio.
Los
precios
Lo que acontece con la caída del volumen de las exportaciones
tiene también su correlato en la disminución del precio
de la miel para los apicultores a partir de la denuncia por nitrofuranos.Muchos
apicultores ya la han dado en llamar “nitromaniobra”.
Según estimaciones de entendidos en el tema, bajo las actuales
circunstancias del mercado mundial, el precio de la miel argentina
durante el último cuatrimestre del año se esperaba
“en firme proceso de alza”. De hecho, informes de España
dan cuenta que la miel local se estaba comercializando en octubre
de este año alrededor de 2,5 dólares por kilo y muchos
apicultores ibéricos retenían su producto porque estimaban
un valor inminente de tres dólares.
En Argentina, por el contrario, el precio de la miel cayó
en el último cuatrimestre de 5,50/5,70 a 4,90/5,10 pesos
por kilo.
E xiste una gran cantidad de productores completamente ajenos a
estos temas, trabajando en sus colmenas y sin saber plenamente el
complicado panorama que enfrentan. Pero en otro sector de apicultores
muy informados se ha generado un gran debate sobre esta crisis.
Crisis que se ha puesto más caliente aún al trascender
que las autoridades argentinas habrían establecido para exportar
las mieles propias un porcentaje “máximo” de
nitrofuranos más restrictivo aún que el aceptado por
los compradores.
Y que a su vez los compradores están cambiando estos “porcentajes
permitidos” subiéndolos o bajándolos de manera
arbitraria y ajena a criterios estrictos de salud pública.
De tal forma que se convierten en regulaciones paraarancelarias,
con el fin de controlar oferta, demanda y precio.
En este sentido tampoco se conocen posiciones oficiales de la SAGPyA
sobre cuáles son los verdaderos efectos nocivos del nitrofurano,
ni cuáles son los niveles realmente aceptables.
En estas diferencias, del orden de décimas de parte por billón,
se juegan miles de toneladas de miel –que equivalen a decenas
de millones de dólares en divisas- que esperan su destino
para ser exportadas... o decomisadas y destruidas.
En resumen, a pesar del esfuerzo de las autoridades de la SAGPyA
por difundir una perspectiva forzadamente optimista, las exportaciones
han comenzado a sufrir graves disminuciones, se ha producido un
daño significativo al ingreso de divisas del país
y ha quedado tambaleante la posición comercial de la miel
argentina.
Los apicultores por su parte ya han comenzado a sentir en sus bolsillos
la baja del valor de su producción y los nuevos costos agregados.
A pura incertidumbre llegan a una nueva temporada.
Queda por ver, en definitiva, cual será la posición
final de Argentina en el mercado mundial de la miel cuando China,
el otro gran exportador, logre reingresar al mercado.
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