PREVENCIONES

Alarmas
en el apiario.

Con la proliferación de robos y ante la ausencia de seguros que cubran el valor de las colmenas, las alarmas para apiario hicieron su aparición en el mercado, prometiendo un poco de protección y tranquilidad para los apicultores.

 


www.apicultura.entupc.com
20/05/03
- Los sistemas recientemente presentados se basan en alarmas comunes, inalámbricas y que llaman a los celulares de los apicultores. Tienen características similares pero vale la pena conocer sus diferencias, similitudes y también sus costos.

El alto precio de la miel y su núcleo productivo han incentivado los robos y una muestra de ello es nuestro banco de denuncias, en continua expansión (en estos días ingresaron 3 nuevos damnificados).

  Equipo que reúne
en una sola caja baterías
y central de alarma.

Opciones, interesantes por cierto, de las que el productor tendrá que analizar beneficios, desventajas, costos, etc. Nuevas alternativas ante la realidad cambiante.

Los sistemas

Los dos sistemas que fueron presentados en las muestras apícolas consisten en una central que se coloca en una colmena del apiario y en sensores que se ubican cada 5 colonias.

Si bien no todos los cajones están equipados, no hay ningún elemento externo que le permita al ladrón identificar cuáles son las colmenas que efectivamente sí lo están.

 
    En este caso el sistema ocupa más espacio.
Una caja para central y otra para la batería.

Las alarmas son sensibles al movimiento, poseen bocina, utilizan un sistema inalámbrico y las baterías deben recargarse una vez por mes. Requieren 8 horas para la recarga por lo que el apicultor podrá optar por tener desprotegido su apiario durante ese lapso o contar con baterías de repuesto.

En caso que los cajones sean movidos, el sistema se conecta con el celular del apicultor. Éste será un factor sobre el que más de un productor reflexionará antes de decidir si le conviene o no equipar su colmenar.

Todos los sistemas cuentan con “advertir” a los ladrones para evitar el hecho.

Lo más lógico es que si recibe el llamado de alerta, el productor esté a kilómetros de distancia de sus apiarios. Él tendrá que elegir entre tener sus colmenas al acecho, o con seguridad y soportar la ansiedad e incertidumbre ante la señal telefónica pensando si realmente los malvivientes habrán concretado un robo, si la bocina habrá servido para auyentarlos o si habrá sido una falla como las que suelen ocurrir con cualquier sistema de alarmas, como las de autos y viviendas. La posibilidad que tiene es contactarse con la policía de la población cercana al apiario para alertar sobre el caso.

Todas las colmenas, tanto aquella donde está la central como las que tienen sensores, pueden seguir produciendo normalmente.

La central y las baterías se ubican en un recipiente similar a un alimentador que ocupa el espacio de 3 cuadros. En un caso requiere sólo uno “cajoncito”, en el otro dos, ya que central y baterías van separadas.

Además de esta diferencia existen otras que no son demasiado sustanciales.
En el caso del sistema Tutor, el distribuidor Alexis Gomez de Rafaela (Sta. Fe), pone mucho énfasis en la difusión.

 
    Central y baterías incluidas ocupando solo un espacio de tres cuadros.

Más allá de la cartelería que advierte que el apiario está protegido, lo divulgan en la zona para causar un efecto disuasivo entre los malvivientes.

El sistema CT-01, que distribuye la forma Belmi Apícola, tiene la ventaja de contar con una pantalla solar que evita el recambio de baterías una vez por mes.

Los precios oscilan entre $ 1900 y $ 2800 según el servicio; puede incluir 10 sensores y sistema completo para 50 colmenas, llamador telefónico, garantía de un año, baterías, cargador, controles remotos, sirenas de alto impacto y panel solar entre otros.

 
    Uno de los sistemas ofrece panel solar para mantener carga siempre las baterías.

De víctima a inventor
El robo que sufrió Mario Cocuzza a sólo 3 meses de haberse iniciado en la actividad lo impulsó a buscar algún sistema de protección para sus apiarios. El lamentable incidente en marzo de 2002 no sólo no lo desmotivó para continuar con sus queridas abejas sino que en contacto con un amigo diseñaron un sistema satelital de control.

De acuerdo con Cocuzza, si algún ser indeseable osa mover, aunque sea medio centímetro, un techo de alguna colmena, el sistema se dispara.

Aviso inmediato, alarma inmediata y hasta comenzamos a grabar a más de 200 kilómetros de distancia lo que los ladrones hablan en el apiario. Y si las mueven del lugar satelitalmente la seguimos hasta el destino final”.

Por suerte no son los ladrones los únicos que agudizan el ingenio.

 
    Los sensores se colocan ocultos en el 20% de las colmenas y reaccionan ante el movimiento.