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Inseminador
en el momento de la extracción de semen.
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Un
abeja “con acento cordobés”, que contemple
las necesidades de los apicultores del sur de Córdoba,
es el objetivo del proyecto denominado “Evaluación
y mejoramiento de líneas de Apis mellifera adaptadas
y exóticas de la región de Río Cuarto”,
que está llevando a cabo la Universidad Nacional de
Río Cuarto, con el apoyo de la Cooperativa Eléctrica
de la localidad de Las Perdices.
En el mediano plazo se tratará de ofrecer a los productores
material genético adaptado a la zona.
La tarea del equipo de investigación consiste por lo
pronto en hacer una selección de abejas madres considerando
características como comportamiento higiénico,
mansedumbre, productividad y prolificidad. Esas categorías
darán origen a las madres a partir de quienes se realizará
una crianza de reinas. Aquí se requiere de la técnica
de inseminación artificial, de modo tal que sea posible
controlar este material genético.
En dialogó con Portal Apícola,
la védica veterinaria Paula Melegatti, miembro del
equipo de investigación y quien recientemente se capacitó
sobre inseminación artificial en el INTA- El Bolsón,
explicó las ventajas de la técnica: “Si
uno tiene en cuenta que la abeja reina se fecunda en vuelo
con 7 a 10 zánganos en cualquier lugar, en un radio
de al menos 5 kilómetros del apiario, es muy difícil
controlar quien la fecunda. La inseminación artificial
es importante entonces porque permite tener una colmena con
zánganos seleccionados, a partir de los cuales se hace
la extracción de semen para después inseminar
a la reina”.
En nuestro país, son pocos los criadores de reinas
que utilizan esa tecnología para la producción
de progenies. El proceso del mejoramiento genético
puede ser más eficiente si el criador controla que
las reinas seleccionadas se apareen solamente con zánganos
también seleccionados, ya que de esta manera se duplica
el progreso selectivo.
La necesidad de recurrir a la inseminación instrumental
como una herramienta indispensable para llevar a cabo este
proyecto, según lo expresado por Melegatti, “radica
en que es prácticamente imposible, debido a las características
propias del vuelo nupcial de las reinas, aislar geográficamente
a las familias de nuestro apiario porque en la región
trabaja un número elevado de apicultores comerciales
y existen plantaciones y montes naturales donde las abejas
silvestres encuentran refugio”.
Al referirse al equipamiento necesario para realizar la técnica,
la médica veterinaria manifestó que se necesita
de un inseminador artificial, aparato que “nosotros
tenemos la posibilidad de acceder porque la Cooperativa Eléctrica
de Las Perdices donó el dinero”.
El proyecto lleva dos años de funcionamiento y las
actividades se realizan en el apiario ubicado en el campo
experimental que la Facultad de Agronomía y Veterinaria
de la Universidad de Río Cuarto posee en la localidad
de La Aguada.
“En este momento nos queda una vuelta de cosecha, ahí
se van a sacar los datos de productividad que nos estaban
faltando. Ni bien tengamos los índices establecidos,
vamos a seleccionar las colmenas que serán madres.
Allí se va a hacer una crianza de reinas, para posteriormente
inseminarlas con los zánganos. Tenemos pensado realizarlo
en la primavera de este año, ya que en esa época
se darían las condiciones ecológicas ideales”,
indicó Melegatti al referirse a los pasos a seguir.
En cuanto al fin último de la investigación,
la médica e investigadora de la Universidad de Río
Cuarto sostuvo que “el objetivo más relevante
de este proyecto a mediano plazo, es contar con material genético
seleccionado y adaptado a la zona para ofrecerlo a los productores
locales y regionales como un aporte de la Universidad al sector
apícola”.
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