NOTA TECNICA

Al finalizar la cosecha…
Portal Apícola | Miércoles 28 de Mayo de 2014
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El manejo del colmenar se basa en tres aspectos fundamentales e igualmente importantes: genética, sanidad y alimentación estratégica.

Operaciones de manejo

Invernar en cámara de cría Recambio de reinas, Monitoreo y control de varroasis, Alimentación energética estratégica, Inspección del apiario Suplementación proteica

En los últimos años la actividad se ha visto perjudicada por factores como la reducción de la oferta floral, el avance de la agricultura, las fumigaciones, los sobrepastoreos. Sin embargo, existen acciones de manejo que hacen la diferencia en la productividad del colmenar, señala un artículo técnico elaborado por Daniel Poffer que Portal Apícola presenta en versión periodística.
Los tres deben estar fortalecidos para poder cumplir con nuestro objetivo de llegar al pico máximo de floración con la mayor cantidad de abejas posibles. Todas las operaciones que realicemos en el apiario deben estar previamente planificadas.
Contar con un plan de manejo integral en el que se incluyan tanto las prácticas en el apiario como la gestión económica, consolidará la empresa en su totalidad. Para ello es fundamental conocer la curva de floración de cada lugar para poder planificar todas las acciones y operaciones. Como apicultores debemos observar continuamente lo que sucede en el ambiente, haciendo los ajustes necesarios, dado que no todas las curvas se manifiestan de la misma manera todos los años.
Tenemos a nuestro alcance una serie de acciones de manejo, dentro de las cuales la preparación de las colmenas para la invernada es un punto clave. El principal objetivo de esta acción es conseguir que las abejas que invernen estén bien nutridas, es decir, que la colonia de abejas pueda almacenar las suficientes reservas energéticas y proteicas (miel y polen) como para sobrevivir al invierno y posibilitar un primer ciclo de cría vigoroso en la próxima primavera.

Primero, lo primero

Debemos entonces definir la estrategia de invernada. Se recomienda realizar la misma en cámara de cría, dado que permitirá reducir la población al mínimo sin perjudicar la supervivencia de las mismas. Para ello se deberá incorporar a la cámara un alimentador tipo Doolittle que permanecerá dentro de la colmena durante todo el año, más los nueve cuadros correspondientes. Para entrar a la invernada será necesario por lo menos, contar con ocho cuadros cubiertos por abejas y cinco ó seis cuadros con reservas. De esta forma las abejas podrán controlar mejor la temperatura y la humedad interior, se logrará mayor eficiencia en cuanto a sanidad y se facilitará la realización de la inspección de las cámaras de cría, tanto a fines de temporada como en la próxima primavera.
Por otro lado, sabemos que es importante mantener controlada la carga de varroa durante todo el año, pero es vital lograr contar con una baja carga postcosecha si queremos que los últimos ciclos de cría no se encuentren debilitados por la presencia de ácaros.

Últimos pasos de la invernada

El Plan de Alimentación Energético estratégico es fundamental para cubrir los requerimientos de las abejas anualmente. En el otoño es cuando buscamos incorporar la cantidad de reservas suficientes para pasar el invierno. El alimento que se incorpore dependerá de la cantidad de reservas que las abejas hayan recolectado naturalmente. Para poder bloquear las colmenas y producir un corte de la postura de la reina, al terminar la cosecha, es necesario retirar el material melario y tratar de aprovechar el último flujo de néctar para producir dicho bloqueo en forma natural. Si esto no fuera posible será necesario incorporar alimento para producirlo en forma artificial.
Es importante que cada productor conozca o busque asesoramiento respecto del mejor producto a utilizar para este fin. Asimismo deberá conocer  las ventajas y desventajas del uso de cada producto. Los sustitutos que se podrán utilizar serán jarabe de azúcar al 66 por ciento y jarabe de alta fructuosa con aproximadamente el 55 por ciento de fructosa.

  1. Previo a la invernada hay que considerar la posibilidad de contar con un plan de suplementación proteica. Un polen es de calidad cuando contiene al menos un 24-25 por ciento de proteína bruta y una cantidad balanceada de aminoácidos. Uno de los objetivos de la suplementación será cubrir los requerimientos proteicos que las abejas no obtengan del medio ambiente en forma natural. Antes de iniciar esta suplementación, deberíamos tener en cuenta si realmente es necesario hacerlo y de ser así, asegurarnos de conocer realmente cuáles son los productos que están en el mercado, cuáles son los suplementos y cuáles los estimulantes.
  2. Por último, es necesario categorizar las colmenas, tal como se indica en el cuadro lo que nos dará información sobre lo que sucede desde que las colmenas entran al invierno hasta su salida y el arranque primaveral. Tener un apiario productivo, significa contar con al menos un 80 por ciento de colmenas del tipo I y II.  En otoño, la categorización se puede realizar una vez producido el bloqueo de las cámaras de cría junto con la inspección del apiario. Suponiendo que contamos con un colmenar que arroja este resultado a la entrada de la invernada, al finalizar la misma, deberíamos contar con información similar; si ocurre que se modifica y pasamos a tener un porcentaje mayor de colmenas III, es evidente que hubo problemas en la etapa de preparación de la invernada.

Nota del autor

Una mención especial y el reconocimiento a su trabajo, para los integrantes del equipo junto a quienes se desarrollan en la Cuenca todos los temas aquí mencionados: Leandro Frígoli (INTA AER Azul); Promotores asesores Cambio Rural, Sebastian Ghirotti, Mauro cecchi; Paul Ens; Miguel Marino;  Emilio Figini PNAPI (INTA AER Tandil). Apicultores  de los  grupos pertenceintes  Cambio Rural.

 

 


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