INFORME

Cierre de colmenas y almacenamiento del material
Portal Apícola | Miércoles 26 de Marzo de 2014
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Al momento de finalizar la cosecha, los productores deben decidir si dejan miel o alimentan para pasar el invierno. Otro tema importante consiste en guardar el material para la próxima zafra.

Hacia mediados de Febrero, comienzos de Marzo la cosecha finaliza en prácticamente el 80 por ciento de nuestro país y en consecuencia los apicultores comienzan a preparar sus colmenas para pasar la invernada sin grandes sobresaltos y apuntando a que lleguen lo más fuerte posible al inicio de la primavera.
Precisamente en ésta época, muchas colmenas mueren después de haber superado el Invierno, porque es el momento de expansión de la población de la colmena y si no son atendidas correctamente pueden consumir rápidamente las reservas.
Pero hay que ser precavidos, porque si el proceso de alimentación y/o incentivación inician  muy pronto, podemos provocar un desarrollo prematuro en la colmena y  si aparecen días muy fríos y prolongado, abandonarán la cría y se producirán enfermedades.
Al respecto, nuestro medio dialogó con productores de diferentes regiones del país para conocer los diferentes métodos que siguen y se encontró con una interesante variedad de aportes.
Desde el centro de la Provincia de Santa Fe, Juan Carlos Sisto explicó “entre fin de Enero y mediados de Febrero curamos y bajamos a cámara y la abeja junta la suficiente comida como pasar el invierno, pero sino la junta desde mediados de Febrero hasta fines de Marzo tenemos que alimentarla”, y prosiguió “para no tener problemas debería juntar tres marcos bien llenos y con eso llega hasta fines de Julio o comienzos de Agosto cuando ya arrancamos a incentivar y levantar la colmena”.
Por su parte desde el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires Lucas Carrozi remarcó que ellos directamente alimentan con jarabe de maíz, y un porcentaje inferior utiliza jarabe de azúcar, en un proceso que inicia cuando arranca Marzo. “Se les coloca entre cinco a siete litros por unidad. Luego en el invierno reviso las colmenas y por ahí si necesitan las alimento un poco más, pero generalmente llegan hasta la primavera”, y para finalizar agregó que utilizan medicamentos aprobados para los controles de sanidad, aunque todavía algunos apicultores se siguen inclinando por la utilización de caseros, respondiendo fundamentalmente a una cuestión de costos.
En tanto que viajando hacia la Provincia de Entre Ríos, el cierre de las colmenas se atrasa al menos un mes y al respecto desde Paraná Gustavo Reziale señaló “nosotros habitualmente cerramos a fines de marzo-comienzos de abril después de la cosecha de chilca. Dejamos todo en cámara con buena reserva, se trata contra Varroa y después una vez al mes las controlamos para ver como están de peso y demás”, y prosiguió con su descripción “se dejan con cuatro a cinco panales de miel y con eso llegan a comienzos de primavera con lo justo”.
También dentro de suelo entrerriano, pero desde Gobernador Mansilla, Damián Rostan remarcó “normalmente no dejamos nada porque en Abril todavía hay algo de floración que produce que algo se levante y se bloquee la cámara”, y concluyó “acá apareció la floración de acasia que no era de la zona y que está avanzando de manera importante. Florece en Octubre y tratamos de llegar a con una colmena medianamente desarrollada para captarla”.

Almacenamiento

Otro punto importante que debe definirse en ésta época del año, es la manera en la cual se conservará el material que deberá ser utilizado en la próxima campaña y sobre el tema también existen diferentes métodos, dividiéndose fundamentalmente entre quienes guardan en el interior de galpones y quienes prefieren hacerlo al aire libre.
El acopio en el interior tiene, dentro de sus principales ventajas, la de brindar mayor seguridad y un control más accesible de las condiciones de depósito y sus tareas relativas. La manera más sencilla consiste en apilar las alzas con los cuadros cosechados apoyándolas sobre tirantes, pallets o simplemente sobre el piso. Aquí debe prestarse atención a la proliferación de ratones y lauchas, además del ataque de polillas.
Sobre el tema Sisto remarcó “tenemos un galpón de la asociación donde guardamos todo. Hacemos estiba de 50 medias alzas de alto y cada dos o tres medias alzas le mandamos una rama con cinco o seis hojas de laurel”, y remató “antes usábamos naftalina y no anduvo bien. Aparte se consume y tenemos que agregarle cada tanto”.
Por su parte, Reziale señaló una manera de trabajar muy similar, pero agregó que seleccionan todo lo que es cuadro negro y luego lo funden y va con estampado nuevo al año siguiente.
Pero, como señalábamos párrafos más arriba, varios apicultores prefieren dejar el material al aire libre, al menos un par de semanas, tal como destacó Lucas Carrozi “en mi caso particular dejo los cuadros afuera durante Marzo para que los pillen y en consecuencia los guardo ya secos en Abril”.
En tanto que en sintonía Damián Rostan explicó “apilamos todo para que le de el viento, procurando no hacer pilas largas y siempre orientándolas de norte a sur”.

 


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