| La conservación de los polinizadores para la producción de cultivos |
| Portal Apícola | Miércoles 22 de Febrero de 2012 |
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La polinización tiene asociada un beneficio económico directo, ya que se estima que cerca del 35% de la producción global de alimentos está constituida por cultivos cuya reproducción depende parcial o totalmente de polinizadores.
La polinización que involucra la transferencia de polen entre flores de una misma o distintas plantas por un agente biótico, no sólo asegura la reproducción sexual en la mayoría de las plantas con flor sino también, en forma indirecta, la sustentabilidad productiva y el mantenimiento de la biodiversidad de la mayoría de los ecosistemas terrestres. La polinización tiene asociada un beneficio económico directo, ya que se estima que cerca del 35% de la producción global de alimentos está constituida por cultivos cuya reproducción depende parcial o totalmente de polinizadores. Hoy en día, la polinización es considerada un servicio crítico en disminución, tanto en sistemas naturales como agrícolas, debido a la transformación masiva e intensiva de los ambientes terrestres producida por las distintas actividades humanas. La preocupación por esta “crisis de la polinización”, se ha extendido en círculos científicos y políticos. Hacia finales de los años 90, se propuso que la protección de los polinizadores nativos era fundamental para asegurar el abastecimiento de comida, señala un artículo técnico elaborado por Natalia Chachoff y Marcelo Aizen.
La importancia de la polinización para la agricultura:
Muchas especies de relevancia agronómica dependen total o parcialmente de la presencia de polinizadores para su reproducción. Por ejemplo, en Europa se estima que de las 264 especies cultivadas, la producción del 84% de las mismas depende, aunque en diferentes grados, de la presencia de polinizadores. En el caso de cultivos tropicales, se estimó que la polinización animal puede mejorar los rendimientos de cerca del 70% de las 1330 especies analizadas. A escala mundial, se estima que de las 115 especies de importancia económica que se cultivan, 87 (el 75%) incrementan en mayor o menor medida su producción cuando sus flores son visitadas por polinizadores. En Argentina, estimamos que los polinizadores incrementan la producción de frutos en el 50% de los cultivos (en 37 especies cultivadas de las 68 que se estudiaron), pero además indirectamente son importantes para mejorar la propagación y la reproducción en otros 13 cultivos. Estos cultivos que son polinizados por diferentes especies de animales, representan más de la mitad del área cultivada en Argentina.
Entre los cultivos que incrementan su producción en presencia de polinizadores se encuentran especies de la familia de las cucurbitáceas (zapallos, melones, sandia), las frutillas, los arándanos, frutales de zonas templadas (manzanos, peras, ciruelos, cerezos y almendros) y de frutales de zonas subtropicales (eg. palta, mango, papaya y algunos cítricos), así como también la mayoría de las oleaginosas (eg. canola, girasol y soja). Se estima que la falta total de polinizadores en estos cultivos, podría reducir su rendimiento hasta un 50% (ver Figura 1). En la figura 1 se ilustra que a pesar de existir un amplio rango de variación del grado de dependencia de polinizadores, desde una casi total en el almendro a dependencia cero, la mayoría de los cultivos presentan disminución en su productividad/rendimiento en ausencia de polinizadores. Por otro lado, en cultivos como el maíz, el trigo, y el olivo, la polinización es llevada a cabo por el viento, en otros cultivos la reproducción es asexual, es decir que las flores desarrollan frutos, sin que reciban el polen, como sucede con algunos cítricos y con la banana. Conocer el grado de dependencia de polinización de los cultivos, nos provee una idea general de la importancia de la polinización animal en la agricultura, y este conocimiento es esencial para estimar el impacto que una disrupción completa o parcial que la polinización tendría en la economía y provisión de alimentos.
¿Quiénes son los polinizadores de los cultivos?
Relacionado a una larga historia de domesticación y de introducción en continentes donde previamente estaba ausente, Apis mellifera se ha convertido en el polinizador dominante de muchos cultivos. Esta especie de abeja melífera ha sido mencionada al menos como visitante floral de cerca del 60% de 108 cultivos. Además, debido a su gran plasticidad y potencial invasivo, A. mellifera no sólo tendría importancia en cultivos donde la polinización esta bajo manejo, sino también en aquellos donde este proceso queda librado al azar. Por ejemplo, encontramos que en las cercanías de Orán (Salta) más del 90% de las visitas a las flores de pomelo son realizadas por abejas melíferas africanizadas no sometidas a manejo. Sin embargo, Apis mellifera no es necesariamente un polinizador eficiente para muchas especies de las especies cultivadas, particularmente aquellas que producen flores grandes, como es el caso de varias cucurbitáceas, o que presentan mecanismos específicos de polinización, como muchas leguminosas y solanáceas. En estos cultivos, abejas de mayor tamaño como los abejorros (Bombus spp.) y otras especies de los géneros Xylocopa, Megachile, Centris, y Osmia, entre muchos otros, pueden proveer un servicio de polinización más eficiente. Particularmente, la cría de algunas especies de abejorros (e.g., B. terrestris, B. impatiens) para la polinización de cultivos de invernadero se ha convertido en una industria de exportación próspera.
Las abejas sin aguijón, o melíponas (Apidae: Meliponini), que viven en los trópicos y subtrópicos son, por sus características sociales, aptas para la crianza (meliponicultura), la producción de miel y la polinización de los cultivos. La meliponicultura se está extendiendo en países como Costa Rica, Brasil y Australia. Por ejemplo, en los últimos años los cultivos que son polinizados efectivamente por abejas melíponas se han duplicado y representan en la actualidad 18 especies cultivadas entre las que se incluyen la frutilla y la palta. Alrededor de 11 especies de abejas melíponas pertenecientes a seis géneros han sido reportadas como especies que forrajean en condiciones de “ambiente cerrado”, lo que las hacen particularmente apropiadas para cultivos en invernadero.
Moscas, escarabajos y otros animales polinizan también cultivos de importancia económica; por ejemplo, las moscas de la familia Cerapotogonidae, polinizan el cacao, mientras que la chirimoya es polinizada por escarabajos, al igual que el mango. Por último, existen algunos pocos cultivos, mayormente tropicales, que incluyen vertebrados en su ensamble de polinizadores, principalmente murciélagos y colibríes, entre ellos el agave (del que se destila el tequila) es polinizado por murciélagos.
Algunos estudios han confirmado una relación entre la diversidad de abejas silvestres y los niveles de polinización y rendimientos de algunos cultivos. Estos estudios sugieren que existe un valor intrínseco en la biodiversidad de polinizadores más allá de su abundancia o la frecuencia de visitas a las flores.
La disminución de los polinizadores:
Varios trabajos de investigación han alertado sobre la existencia de una crisis de polinización. Aunque este es un tema de amplio debate actual, existe evidencia concreta de que no sólo las poblaciones manejadas de A. mellifera están declinando, sino también las de muchos polinizadores silvestres las que están sufriendo extinciones locales y globales. Esta declinación es atribuible principalmente a la destrucción y fragmentación del hábitat, y accesoriamente al uso de insecticidas y herbicidas. Estas disminuciones en los polinizadores han puesto en relieve la importancia que podría tener la preservación de los remanentes de los ecosistemas naturales o seminaturales en incrementar los rendimientos y la estabilidad reproductiva de diversos cultivos. Básicamente, estos fragmentos de hábitat podrían estar actuando como fuentes o reservorios de polinizadores silvestres o asilvestrados para los cultivos aledaños.
Numerosos estudios demuestran que los hábitats naturales o seminaturales, o sus remanentes, actúan como fuentes de polinizadores silvestres para cultivos aledaños, proveyendo una alta gama de recursos y de sitios específicos de nidificación. Incluso estos remanentes de hábitat actúan como reservorios de polinizadores exóticos asilvestrados. Por ejemplo, en Orán (Salta) encontramos una disminución muy marcada de la diversidad y abundancia de insectos visitantes a flores de cultivos de pomelos en relación a la distancia a remanentes de bosque subtropical. A pesar que muchos polinizadores desaparecieron a 1000 m del borde de contacto entre selva y cultivo, la frecuencia de visitas por parte de abejas africanizadas, el polinizador dominante, disminuyó casi en un 50% a esa distancia.
El concepto de los remanentes de hábitats naturales o seminaturales como fuente de polinizadores tiene dos aspectos principales que lo hacen sumamente seductor. Uno económico, en que estos polinizadores no manejados, al menos en forma directa, podrían subsidiar la polinización incrementando la producción de frutos y/o semillas de cultivos polinizador-dependientes. Y el aspecto de la conservación, ya que el rol de estos visitantes florales como polinizadores eficientes de diversos cultivos podría determinar políticas de manejo de los mosaicos de paisaje destinados a preservar la biodiversidad remanente.
Manejo y conservación de la polinización:
El mantener y promover la diversidad y abundancia de polinizadores en zonas agrícolas, implica tomar medidas tanto a escalas locales (es decir dentro y en los alrededores de la zona agrícola) como también medidas a escala regional. Entre las prácticas locales que pueden promover un ensamble diverso se incluyen la provisión de abundantes recursos florales y de sitios posibles de nidificación. El uso de pesticidas fuera de la época de floración de los cultivos es otra medida que ayudaría a disminuir la tasa de mortalidad de las abejas y a aumentar en los cultivos las visitas de las mismas. Asimismo, los servicios de polinizadores silvestres varían según la cantidad, calidad y la disposición espacial de los hábitats. Dado que muchos polinizadores tienen nidos fijos en la tierra o en troncos en sitios naturales o semi-naturales, y que su vuelo les significa mucho gasto de energía, comúnmente prefieren visitar flores cerca de su nido. Se ha estimado que en promedio una flor ubicada a 600m de un hábitat natural o semi-natural recibe la mitad de visitas que una flor lindera de dicho hábitat. Un paisaje heterogéneo, en el que se entremezclan áreas agrícolas y naturales, puede beneficiar a los polinizadores debido a una mayor diversidad de posibilidades alimenticias y de nidificación. A su vez, la mayor diversidad y abundancia de polinizadores en esos paisajes puede proveer servicios a más cultivos. En ese sentido, para estos propósitos resulta recomendable conservar los hábitats naturales y promover la diversificación del paisaje agrícola.
El conocimiento que hoy tenemos, muestra una imagen donde comunidades diversas y abundantes de polinizadores que aseguren un servicio de polinización de alta calidad y de alta estabilidad es sólo posible en mosaicos agrícolas que incluyan remanentes de áreas naturales y seminaturales en el paisaje.

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