NOTA TECNICA

Experiencias alternativas en el manejo de colmenas
Portal Apícola | Lunes 18 de Junio de 2012
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El objetivo es compartir algunas experiencias de varios años, con un sistema de manejo de apiarios diferente al convencional, sin pretender alcanzar ningún rango científico, ni sentar una teoría irrefutable sobre el tema, ni esbozar critica alguna al sistema convencional.

Este texto tiene como fin compartir algunas experiencias de varios años, con un sistema de manejo de apiarios diferente al convencional, sin pretender alcanzar ningún rango científico, ni sentar una teoría irrefutable sobre el tema, ni esbozar critica alguna al sistema convencional que tantos esfuerzos implica a los apicultores, sino mas bien compartir estas experiencias, que en este caso han sido satisfactorias, con el resto de los productores y entidades del mundo apícola, a fin de que puedan ser utilizadas por aquellos que lo consideren conveniente para su tipología de abeja y zona geográfica, señala un artículo técnico elaborado por Carlos Lorenzola que El Apicultor presenta en versión periodística.

Un tipo de manejo diferente

Las experiencias y trabajos en campo, fueron realizados en la zona sur de la provincia de Corrientes, con un clima denominado subtropical, castigado durante el año 2009 con la terrible sequía que en años posteriores castigó a otras zonas argentinas y con dos épocas bien marcadas de entrada intensa de néctar, en un periodo corto en ambos casos, como lo son la temporada de citrus y posteriormente la temporada de eucalipto, que en este caso es complementada con floración de monte natural, principalmente ñandubay y otros en menor medida.
Se utilizó todo el material disponible convencional, y en los casos que fue necesario se usó otro material no convencional como en el caso de pisos y techos faltantes, donde se utilizó machimbre grueso previamente bañado en aceite de lino hirviendo, incluso en algunos casos se los precisó para algunos techos faltantes.
Por observaciones y experiencias de años anteriores, comentadas también por otros apicultores, y por alguna bibliografía que lo menciona adjuntamente, parecía (y parece) notable la diferencia de desarrollo de colmenas silvestres, cajones abandonados o sin atención por bastante tiempo de buena genética, como también de su sanidad, en relación a colmenas instaladas en la misma zona rural, razón por la cual se pensó en experimentar con un manejo que intente simular esto. Al mismo tiempo, se sabe que el tamaño de celdas más pequeñas produce abejas más pequeñas, y que estas no son sensibles a la varroasis, principal (y único) problema sanitario en la provincia de Corrientes, y el principal en todo el mundo. En este sentido, al disponer de genética con hibridez de scutellata, entre cuyas características se encuentra la construcción de celdas de un tamaño menor al acostumbrado en manejos tradicionales, se decidió no utilizar laminas de cera estampadas, colocando únicamente una tirita de cera de 1cm de largo en los cabezales superiores, y en otros casos no se colocó nada de cera. En las colmenas que ya estaban en el apiario, se cambiaron cuadros desde afuera hacia adentro, teniendo los que ingresaban, solo una tirita de cera o nada, mientras que en ambos casos se efectuó el trabajo de una pequeña tirita de un centímetro en todas las alzas melarias.
Al mismo tiempo, se decidió reemplazar los alimentadores por uno y hasta dos cuadros más, dependiendo de la posibilidad de cada colmena, puesto que en muchos casos caben once cuadros y en otro solo diez, con la intención de no brindar más alimentación con jarabe de azúcar en ningún momento del año. Con un conocimiento básico de radiestesia (3), cosa que también realizan otros apicultores con resultados muy satisfactorios, se empleo esta técnica buscando cruces telúricos, donde tanto las abejas como la mayoría de los insectos parecen sentirse en mejores condiciones, ubicándose allí los nuevos cajones y trasladando los existentes hacia dichos lugares. Las piqueras fueron ubicadas de norte a sur (magnéticos). En muchas colmenas se amplió un poco más el tamaño del nido quitando listones inferiores, y en otros casos armando cuadros más largos (ver imagen), agregando un alza estándar más al nido, y en otros se mantuvo un tamaño Oskman, y en otras colmenas tamaño Langstroth. Se realizo la prueba de ampliación, teniendo en cuenta que la lógica natural que se ve en colmenas silvestres es que teniendo espacio disponible hacia abajo, suelen estirar bastante más que el tamaño de un cuadro estándar convencional. Se utilizaron colmenas seleccionadas naturalmente, luego de algunos años de no curarlas utilizando solo una solución de propóleos preparada especialmente a tal fin, persistiendo así  las que mostraron resistencia a varroasis, y por otro lado, se utilizaron enjambres de la zona. Por otro lado se descarto la posibilidad de realizar trashumancia. No se realizaron cambios de lugar de cuadros en los nidos durante la etapa de ingreso a la primavera, ni se realizo incentivo luego del invierno.
Se decidió dejar miel de reserva en invierno, en reemplazo del jarabe de azúcar, y tampoco se dio tratamiento con medicamentos convencionales de ningún tipo.
Luego de más de tres años, se observaron los siguientes resultados:
-Cantidades de varroas ínfimas o casi nulas, muy inferiores a los límites de tolerancia, observándose un grooming muy interesante.
-Ningún otro tipo de enfermedad.
-Comportamiento defensivo muy importante.
-Panales del nido estirados casi hasta su totalidad, del espacio. disponible hacia abajo, en todas las dimensiones presentadas.
-Altísima cantidad de población.
-Todas las colmenas estiraron las celdas desde cero en los casos donde  no se coloco tirita de cera, y de igual forma en los casos donde se colocaron tiritas de 1 cm.
-El tamaño de la celda en los nidos fue para la cría, menor a los 5mm.
-La obtención de sub-productos fue superior a la obtenida en manejos convencionales.
-La producción de miel fue diversa, de acuerdo a las zonas, en muchos lugares superior a lo convencional, y en otros igual, y en los lugares donde no había citrus menor.
-Se trabajo en horarios diurnos y nocturnos (ver imagen).

Conclusiones…

La principal conclusión que se pudo obtener, y la que mas motivó a escribir este artículo, es  la notable reducción de los costos fijos, debido a que no se invirtió más en azúcar en jarabe, con la consecuente reducción por ende del costo de traslado en esos momentos para alimentación. Por otro lado, el hecho de no realizar trashumancia redujo aun más el costo fijo anual, pudiéndose efectuarse este procedimiento por haber tenido la posibilidad de instalar los apiarios en zonas con citrus y eucalipto, y en otros con eucalipto y mucho monte natural. Por otra parte, también se prescindió del gasto en medicamentos convencionales, y de cera estampada cada año, puesto que no se realizo reemplazo de panales del nido en ningún momento, y en el caso de las alzas melarias, luego de cada cosecha se reutilizo la cera, o se volvió a realizar la colocación de una tirita de cera. En segundo lugar, y no de menor importancia, es que la calidad de los productos obtenidos es de altísima pureza, debido justamente a las condiciones en que se trabaja, y al mismo tiempo, las cantidades obtenidas fueron superiores en la mayoría de los casos. Es conveniente que para la zona donde se realiza este manejo, se opte por utilizar cámaras de un tamaño únicamente de alza estándar, o como máximo cámara Oskman, fundamentalmente si se piensa en la producción de miel, teniendo en cuenta que el espacio de recolección en la zona es corto. Hay otros apicultores que han tenido muy buenos resultados en otras zonas del país, con abejas y clima diferentes, pudiendo allí trabajar en la producción de miel con nidos de más de dos alzas estándares de tamaño. En el año 2009 de una enorme sequia en la zona, tuvieron una excelente resistencia.
Otra gran ventaja es la sanidad conseguida, la cual se confirma año tras año, permitiéndonos aquí la sugerencia de al menos hacer alguna prueba piloto en este sentido, a los interesados en este tipo de manejo.
El hecho de trabajar también en horarios nocturnos, facilito mucho la tarea debido a las altas temperaturas de la zona, como así también la reducción en picaduras, y mayor tranquilidad del apiario, a pesar de tratarse de abejas muy defensivas.
En los casos en que se utilizo material no convencional, como machimbre para algunos techos faltantes y pisos, el funcionamiento de la colmena se mantuvo de igual forma, observándose en algunos casos un aumento de la propolización en los casos necesarios.
Claro está que esto no es un protocolo de trabajo, ni mucho menos un descubrimiento personal, se trata solo de una experiencia en la búsqueda de el aumento en los rindes, o mejor dicho en el mejoramiento económico apícola en busca de un negocio mucho más rentable que el actual, lo cual con esta forma de trabajo hemos logrado reducir en más de un cincuenta por ciento los costos fijos, razón por la cual consideramos que al menos, es una experiencia para tener en cuenta. Algunos apicultores de España vienen trabajando también con colmenas resistentes a varroa con algunos caracteres similares a las descriptas aquí, y también en el país hay experiencias similares en diversas zonas del pais, por lo cual ya son experiencias compartidas dentro de esta búsqueda. Tal vez esta experiencia no sea adecuada para otras zonas, donde quizás solo pueda realizarse un manejo convencional, de allí nuestra intención de compartir estas líneas a fin del sano intercambio apícola.


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